Martes, 11 Julio 2017 18:09

Más operativos, más policía, más ejército en Guadalajara

Escrito por
Valora este artículo
(1 Voto)

Todos los que vivimos en Guadalajara lo hemos notado: la violencia es cada vez más asfixiante. Incluso si alguien perteneciera a la anómala clase de tapatíos que no han sido asaltados, que no han tenido un familiar o conocido desaparecido, o que no han sabido de un cuerpo que amanece envuelto en una bolsa muy cerca de su casa, cuesta trabajo pensar que esa persona no se haya enterado de lo que sonó por todas partes este fin de semana: tres cuerpos colgando de un puente, por lo menos seis personas más asesinadas sin más en la noche del viernes y un grupo armado que se robó nada menos que cuarenta autos de una bodega.

La situación ya era preocupante, claro, desde hace mucho, pero el hecho de que la inseguridad y la violencia llegaran a los titulares de periódicos no amarillistas —algo que, dado lo habitual de eventos como éstos en los últimos años, parece ahora sólo lograrse por la casual acumulación de delitos en una sola noche— acaba de forzar al gobierno a hacer hoy una rueda de prensa para anunciar algo que equivale a echar pólvora a una ya enorme fogata: “vamos a cerrar filas”, dijo Pablo Lemus, presidente municipal de Zapopán y que estaba en calidad de representante del resto de alcaldes de la zona metropolitana. ¿Qué significa? Básicamente, que estemos preparados a más operativos de seguridad, más policía, más elementos del ejército en Guadalajara.

La verdad es que no sorprende que la única solución que les viniera a la mente es “más mano dura”. Es lo que se ha venido haciendo desde hace años en todo el país y renunciar a eso equivale a admitir que el camino no era el correcto y que lo que ocurre hoy es una fabulosa acumulación de errores pasados. En esta lógica, por supuesto, se piensa que si no se ha resuelto el problema es porque la mano no ha sido suficientemente dura. Cuando se gasta tiempo, enormes recursos e incluso vidas en un solo proyecto que a todas luces es un fracaso, la mente humana logra —por un acto de prestidigitación— negar lo palpable que es ese fracaso y sólo se empecina aún más en la dirección inicialmente elegida. Es que detenerse y rehacer el camino hacia atrás parece más difícil que seguir, a donde sea que se vaya.

Lo que me llamó la atención de la rueda de prensa, en todo caso, es que Pablo Salcedo, el portavoz de un Consejo que se autonombra “ciudadano”, sólo pensó en llamar una y otra vez a la ciudadanía a la denuncia. Les confieso que me dio una especie de risa nerviosa: ¡pero es que si en algo estamos todos de acuerdo es que la denuncia no sirve de nada para el común de la gente! La justicia en México la hemos ya hecho casi un privilegio de clase. La “palanca”, que parece actualmente el único medio de acceder a la justicia, es la forma en que el imaginario mexicano ha individualizado y por tanto explicado—“ah, bueno, es que él tiene palancas y tú no”— algo que en realidad tiene proporciones socioeconómicas muy concretas: una gran red de favores entre personas previamente favorecidas. Si no estás dentro de la red, eso por supuesto es sólo culpa de la “fatalidad” tuya de no tener los lazos familiares o amistosos correctos.

El portavoz en cuestión pidió también paciencia a la ciudadanía. Los resultados, dijo, no se van a ver pronto, pero si llegar un poco más tarde a casa por el tráfico que podría causar algún operativo significa al menos poder salir de casa, no está mal. Lo que da miedo es el único reproche que pudo imaginar ante la decisión de más operativos: “es que se van a ver terribles tantos policías o militares”. Claro, es que ante la oleada de asesinatos, a la ciudadanía le preocupa solamente lo bonita que se ve su chingada ciudad…

Pero volvamos al punto en verdad importante: ¿por qué no se mencionó en la rueda de prensa en absoluto lo que, según la mayoría de los especialistas, es realmente lo que suele reducir la violencia? ¿Acaso fue la “mano dura” lo que Medellín, Colombia, pasara de tener en los años 90 un índice terrorífico de 380 homicidios por cada 100,000 personas, a tener ahora uno de 20 por 100,000? No. Lo lograron con algo que llamaron “acupuntura urbana”, que básicamente transformó el espacio urbano para fomentar el desarrollo en los sitios más problemáticos. Es decir, lo lograron con objetivos a largo plazo basados en la prevención e involucrando a la sociedad civil, no a más sujetos armados en los que ésta no confía. Si toda la evidencia indica que lo que reduce la violencia es la prevención y tenemos un gobierno que omite toda mención de ella y sólo se enfoca en el castigo y en más armas de fuego, ¿no podemos concluir a secas que al gobierno no le interesa realmente reducir la violencia? Esta rueda de prensa fue una flagrante y espantosa confesión: “iremos contra toda evidencia”. Y si a la gente en el poder no le interesa cambiar algo —podemos deducir fácilmente—, es porque le beneficia tal como está, es decir, con una desigualdad que se ha abierto como una grieta tan profunda, que quien haya visto los dos lados habrá sin duda pensado que en México coexisten mundos absolutamente diferentes. 

Y en este contexto, precisamente aquí, hay que admitir que el gobierno la tiene fácil. Si a un fulano en una rueda de prensa le es posible retratar a la ciudadanía solamente como gente interesada en que la ciudad se “vea bonita”, es justo porque la ciudadanía no está organizada para pedir y exigir al gobierno que no haga lo que va contra toda evidencia, contra todo sentido común. Estamos tan hastiados de la política, que hemos hecho casi de cualquier forma de organización algo que necesariamente entraría en la lógica de los partidos, de los cuales estamos hartos por igual. Pero ése es el punto: mientras permanezcamos todos al margen, evidentemente con miedo, y sólo pidamos al gobierno que “rinda cuentas” y ajusticie, pero sin ningún tipo de organización o participación en políticas de prevención, las cosas seguirán igual.

¿Políticas de prevención? Aquí una organización internacional con un montón de propuestas: Instinto de Vida. En nuestro país, México Evalúa y Enjambre Digital también están haciendo valiosos llamados a la sociedad civil.

Modificado por última vez en Jueves, 13 Julio 2017 01:11
Joaquín Rodríguez

Profesor y traductor. Licenciado en Letras Hispánicas por la UdeG y maestro en Letras Clásicas por la UNAM.