Jueves, 13 Noviembre 2014 00:00

La defensa de animales ¿un acto de autocomplacencia? Destacado

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La adopción de animales ha sido promovida, en los últimos años, por diferentes organizaciones sociales, las cuales buscan una mayor responsabilidad de aquellos que tienen mascotas La adopción de animales ha sido promovida, en los últimos años, por diferentes organizaciones sociales, las cuales buscan una mayor responsabilidad de aquellos que tienen mascotas

Muchas veces me he preguntado las razones que tienen las personas que protegen a los animales. No los entiendo y me causan mucho conflicto. ¿Por qué? Quienes me conocen saben que la gran mayoría de la gente me cae mal. Sin conocerla. En conjunto. Como masa, como especie. Considero que somos lo peor que le pudo haber pasado al planeta. Que somos, parafraseando al agente Smith, en la película the Matrix, un virus que está terminando con la vida en la tierra. Incluso me atrevo a asegurar que ni deberíamos existir. Mucho es lo que puedo escribir en torno a ello, pero este no es el espacio así que continúo con mi idea: ¿Por qué me causan conflicto los defensores de los animales? En primer lugar debo aclarar que no todas las personas que defienden animales me molestan. No, sólo algunos de los que se promocionan por la Internet o los medios de comunicación masiva, como samaritanos y redentores de la raza humana, diciendo que su labor es casi mesiánica, pues defienden a los que no tienen voz y así nos y les salvan de nuestro salvajismo e inconciencia, argumentando que esos animales son nuestros iguales y como tales tienen los mismos derechos. Esas personas que no sabrían si es más importante un niño pequeño o un cachorro. Esos son los que me sacan de mis casillas. Son tantas las cosas que me vienen a la mente al pensar en esas admirables personas. Sólo diré que el único derecho que los animales deberían tener es el ser deliciosos. Sin embargo, eso no significa que sea un desalmado psicópata que le guste abusar de los animales. No. Es necesario aclarar cuál es mi problema con los animales. Con ellos ninguno. Me parece terrible que los abandonen; que no sean más que juguetes que luego se olvidan y hasta repudian; que no tengamos el raciocinio suficiente como para prever que crecerán, que tienen necesidades. En fin, que no sean más que una mercancía, que su función sea entretenernos o alimentarlos. Eso me parece nefasto. Pero más despreciables me parecen las personas que se hinchan de gusto al señalar que los animales no pueden exigir sus derechos, que tienen alma y sentimientos, que son nuestros iguales y merecen respeto. ¿En serio se creen esas cosas? ¿De verdad les interpela tanto, que dejan de lado problemas más importantes que si un animalito vive o no vive? Pensemos en el caso específico de los perros. ¿Cuántos no viven en la calle, porque alguien no supo tener una mascota? ¿Cuántos sufren porque nadie los adopta? Eso preocupa. Pero es mucho peor que desaparezcan 43 estudiantes, las personas se manifiesten y esos mismos defensores de los animales aleguen que mejor maten a los manifestantes. Eso es más grave a que haya perros en la calle. Lo que hace que hierva mi sangre es el desdén que estas personas muestran ante la vida humana. Como si en verdad un perrito valiera más que alguien que se parte el lomo trabajando 12 horas diarias, para llevar algo de comer a casa. Esas personas que se quejan de que comamos sabrosa carne, porque las reses son martirizadas, pero que ven a un niño en la calle y desvían su mirada, prepotentes. Estoy de acuerdo en que se respete la vida de todos los seres vivos, pero tampoco que se pase por encima de las personas, sólo para que unos pocos sientan que están cambiando al mundo. Y este cambio es sólo para señalar su superioridad, pues ellos hablan por lo que no tienen voz. Aunque, los restos que encontraron en las fosas en iguala, tampoco tienen voz. ¿O ellos no merecen ser escuchados? ¿Ellos no importan? ¿No hay necesidad de respetar sus derechos? Pongamos los pies sobre la tierra y quitémonos la venda de los ojos. La culpa es nuestra. Nosotros construimos un mundo cruel, en el que los animales no tienen cabida, más que como mascotas. Pero también creamos un gobierno que desaparece a sus jóvenes, que es intolerante para con lo diferente o lo que se sale de lo sancionado como positivo. Considero que las personas que sienten que su titánica labor de rescatar perros contribuye a crear un mundo mejor no son sino ególatras que necesitan el agradecimiento irracional de un animal. Sin embargo, si nosotros, desde un principio, educáramos a nuestros hijos para convivir con los animales y les enseñáramos su lugar en el mundo, no habría necesidad de que los que defienden por sobre todo a los animales, existieran. Mi pregunta para esas personas sería: ¿Por qué no ver más allá de mis metas particulares? ¿Por qué no aceptar que vivo con otros humanos y que ellos valen tanto como yo? Muchas gracias.

Modificado por última vez en Sábado, 25 Junio 2016 21:50
Paris González Aguirre

Aficionado a la Filosofía, diseñador gráfico, Star Wars fan y gestor del Desarrollo alternativo.