Soy de una generación donde la manifestación social ha sido vista como una opción de libertad de expresión, como una vía de comunicación para hacer notar a las autoridades su ineficacia al frente del Estado, como un medio para demandas loables y primordiales del ciudadano común, que se rebela al sistema en el que vive y decide salir a las calles, apropiárselas, clamando por sus derechos. También soy de una generación donde la probabilidad de que se hagan efectivas las demandas, de la gente que manifiesta su malestar, son prácticamente nulas; pero que, sin embargo, dejan la sensación de ser…
Página 11 de 11