Martes, 19 Septiembre 2017 16:23

¿Misógino, ingenuo o provocador? Los “coños” de David Salle

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El día 7 de mayo de 2011, la Mary Boon Gallery, ubicada en la exclusiva Quinta Avenida de Nueva York, abrió sus puertas al público para exhibir la colección “New Paintings” del bad boy de los ochentas, David Salle

Considerado uno de los máximos representantes del posmodernismo pictórico americano, partícipe y difusor de algunas de las breves y cambiantes corrientes que en este periodo se fueron sucediendo: New image, Bad painting, Neo- expressionism… David Salle imprimiría el sello personal de sus primeros trabajos en la exhibición, compuesta fundamentalmente de dípticos: figuras femeninas semidesnudas, sin rostro o con pequeños atisbos de éste, en posiciones de un erotismo incómodo, que pone al espectador de frente ante un sexo descubierto, de mujeres anónimas. Críticos de arte, admiradores y detractores de Salle son testigos de una exhibición inaudita que generó en su momento tres lecturas diferentes.

 

El misógino

A finales de los años setenta, David Salle, incluido en la corriente expresionista-figurativa del momento, comenzó a trabajar lo que se convertiría en uno de sus ejercicios pictóricos recurrentes: “cunts” (coños). Un sector amplio de la población, jóvenes al igual que él, se mostraron preocupados y renuentes a quedarse mudos frente a lo que el pintor exhibía: mujeres sometidas a una violencia visual injustificada y excesiva, que los hacía intuir una especie de agresión sexual o amenaza de muerte en cada figura femenina que representaba en los paneles inferiores de sus dípticos.

La pintora y escritora neoyorquina Mira Schor, por ejemplo, recrimina que sean pocos los que se den cuenta de la gravedad con la que el cuerpo femenino es tratado por Salle en sus obras y de que, al parecer, el “mercado” para el cual él produce sea cómplice, afirmando que la misoginia explícita de las imágenes de Salle es igualada por la misoginia implícita de muchos críticos al aceptar y alabar el polémico trabajo.

Pintor, críticos y público admirador, se convierten en blanco de los reproches de un sector joven y comprometido que el país norteamericano comienza a mostrar durante la segunda mitad de la década de los ochenta; debido a que son ellos los herederos de la segunda oleada del movimiento feminista, iniciada en los años setenta.

Tanto el gobierno como las altas esferas del sector artístico, intelectual y religioso, se vieron involucrados en una especie de tejido de resistencia que minimizaba o subestimaba las solicitudes y posturas de los defensores de las mujeres durante los años ochenta. Precisamente, de acuerdo con representantes de esta segunda ola del feminismo, David Salle se erigía como ejecutor de esa sinergia opresora, tal y como lo afirma en dos escritos diferentes una de sus más férreas detractora: Mira Schor.

En su libro WET. On painting, feminism, and Art, afirma que las actitudes sexuales mostradas por David Salle eran consistentes con la negación y rechazo contra el feminismo durante los ochentas; y que sus obras, ejecutadas con una estética de nostalgia y cinismo, realmente llegaron a representar con éxito algunos aspectos de la realidad contemporánea en detrimento de las mujeres. Más tarde reafirmaría su crítica y agregaría en su libro M/E/A/N/I/N/G. An anthology of Artist´s writings, theory and criticism que el abuso de Salle a las mujeres desnudas formaba parte de una estrategia política que se alimentaba de las reacciones negativas contra el feminismo, cada vez más evidente en la esfera de gobierno de los Estados Unidos. Con ello, David Salle se convertiría en agente y ejecutor del estatuto que dominaba la época, haciendo de la profanación del cuerpo femenino su código artístico y de mercado (2000). Así, la obra dejaba de ser mero ejercicio creativo y se convertía en reflejo de lo que la sociedad sexista y patriarcal de la época llevaba a cabo contra la existencia de las mujeres.

El ingenuo

Sin embargo, de manera totalmente opuesta, otros autores atribuyeron a la ingenuidad o falta de atención de David Salle, la aparición de las mujeres violentadas, cosificadas y convertidas en meros objetos de uso dentro de sus cuadros. Es decir, lejos de tildarlo de misógino y legitimador del sistema opresor femenino, lo describieron, no sin cierta cautela y extrañeza, como un mal lector del espíritu de la época en la que su obra se desenvolvía. Tal es el caso de Dan Cameron, quien en un artículo titulado “’80s something” para la Artforum International Magazine, concluye que “la misoginia sugerida en muchos de los lienzos y la ambición flagrante que Salle siempre ha mostrado, parecen conspicuamente fuera de sincronía con el estado de ánimo del momento; que, de hecho, parecía imposible pensar en que un artista con sus cualidades hubiera fallado al leer el espíritu de la época”. Quizá, efectivamente, preocupado en mantener el estatus de gran visionario e innovador con el que parte del público lo describía, David Salle no supo distinguir las preocupaciones de sus contemporáneos y siguió enarbolando imágenes aberrantes para esa otra parte del público que lo repudió en su momento. En este punto, donde la crítica se debatía entre tomar a Salle como un misógino descarado o como un ser ajeno a la época en que vivía, surgió una nueva idea respecto a su posición y a lo que realmente representaban sus trabajos.

 

El provocador

Dicha idea, viene a rescatar un poco la figura tanto de la persona (hombre) como de la persona (pintor) que es Salle y se concreta en afirmar que éste no es más que un “busca problemas”, un “provocador”, alguien que conscientemente involucra en su trabajo pictórico elementos que sabe que llamarán la atención y causarán molestia entre quienes sepan leerlos o identificarlos. Kay Larson, crítico de arte y periodista cultural quien, cuando David Salle estaba encumbrado en la escena neoyorquina, escribió un artículo al respecto para la New York Magazine, pone en la mesa de discusión dicho pensamiento: “no es accidente que su trabajo artístico esté lleno de pornografía –piernas abiertas, genitales al descubierto, y mujeres retorciéndose en desnudas y gatunas posturas-. Esta posición social desfasada, retrógrada, tan ofensiva para feministas como para pensadores avanzados, es sólo otro aspecto de sus tácticas de burla y afrenta”.

Pensar que la provocación es un elemento constructor de las obras de Salle, es pensar que toda una imaginería pornográfica y violenta se redime en el recurso cínico y burlón de un trabajo totalmente consiente por parte del artista. Ya no es importante el hecho, entonces, de que él en su condición hombre-pintor sea un misógino, quizá no lo es… lo que importa ahora es ese sistema iconográfico con el que logra molestar e involucrar en su juego, a todos aquellos que abanderaban la lucha feminista de la época.

Todo el planteamiento anterior, permite responder de tres maneras a un cuestionamiento importante: ¿Por qué David Salle pintó de tal manera a la figura femenina durante la década de 1980? a) Porque era un misógino, b) Porque no supo reconocer el espíritu de la época y, c) porque era un provocador y quería conocer los alcances de su juego. Ahora bien, existen preguntas aún más importantes por responder, ¿qué hacen de nuevo en pleno siglo XXI las "mujeres" de David Salle? ¿Qué lectura podría generar en esta época con una fórmula ya probada, acrisolada en la admiración y el rechazo durante la década de los años ochenta? Esas figuras femeninas traídas del pasado, están nuevamente sin ropa tendidas en posiciones inquietantes y aún molestas o perturbadoras para algunos. Es decir que, Salle no propone nada nuevo con las “cunts” plasmadas en “New paintings”, por el contrario, parecen ser una versión pulida de aquello que lo enfrentó a sus contemporáneos en la década de los ochenta. Lo lamentable es que en esta ocasión, David Salle no es ni el misógino, ni el distraído, ni el provocador de aquella época. Pareciera más bien, que en la exhibición de mayo 2011 en Nueva York, David Salle recurrió a sus antiguas musas quizá con el afán de seguir siendo “relevante”.

 

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Referencias

Bauman, Z. (2001) “El arte posmoderno o la imposibilidad de la vanguardia” en La Posmodernidad y sus descontentos. España: AKAL.

Bonito Oliva, A. (20009 “Transvanguardia: Italia/América” en Los manifiestos del Arte Posmoderno. Textos de exposiciones 1980-1995. España: AKAL.

Calabrese, O. (1987) El lenguaje del Arte. España: Paidós.

Cameron, D. (1999) “‘80s somenthing?” en Artforum Internatinal Magazine. Vol.37, No.9, May 1999. From https://www.questia.com/magazine/1G1-54772286/80s-something

Foster, H. (2000) “El futuro de una ilusión o el artista contemporáneo como cultor de carga” en Los manifiestos del Arte Posmoderno. Textos de exposiciones 1980-1995. España: AKAL.

Hernández Guerrero, J.A. (1990) “Teoría del Arte y Teoría de la Literatura” en Seminario de Teoría de la Literatura Universidad de Cádiz. Disponible en: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/teoria-del-arte-y-teoria-de-la-literatura/html/c3664cba-1dd2-11e2-b1fb-00163ebf5e63_2.html

Kandinsky, W. (1994) Punto y línea sobre el plano. Contribución a un análisis de los elementos pictóricos. México: Ediciones Coyoacán.

Larson, K. (1987) “The big tease” en New York Magazine. Vol.20, No.6. February 1987. From https://books.google.com.mx/books?id=J-UCAAAAMBAJ&pg=PA58&lpg=PA58&dq=the+big+tease+david+salle&source=bl&ots=04yVIFcBHU&sig=oiaE5Xa49mNbcjSspvZDjvGb_pI&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjvsse3h6jMAhVHg4MKHTasAkwQ6AEIGjAA#v=onepage&q=the%20big%20tease%20david%20salle&f=false 9

Schor, M. (1997) WET. En Painting, feminism, and Art culture. Londres, Inglaterra: Duke University Press

________ (2000)”Appropriated sexuality” en M / E / A / N / I / N / G an anthology of artist´s writings, theory and criticism. Londres, Inglaterra: Duke University Press

Modificado por última vez en Martes, 19 Septiembre 2017 17:24
Mónica Arana

Guadalajara, 1985. Licenciada en Letras Hispánicas y Maestra en Estudios de Literatura Mexicana por la UdeG. Analista de productos culturales, ideología y sociedad.