Jueves, 13 Noviembre 2014 00:00

Un “Cantinflas” gitano Destacado

Escrito por
Valora este artículo
(1 Voto)
La elección de Óscar Jaenada es quizá el mayor acierto de la película del mal llamado “Mimo de México” La elección de Óscar Jaenada es quizá el mayor acierto de la película del mal llamado “Mimo de México” Cortesía

La película "Cantinflas" no está mal, aunque tiene varios detalles que impiden que alcance sus pretensiones. Decir que no está mal es, ante todo, en comparación con la mayor parte de las mediocres cintas del "nuevo cine mexicano".

La elección de Óscar Jaenada como intérprete del mal llamado "Mimo de México" ha provocado las más burdas reacciones chauvinistas, que no conciben que un actor español encarne a Cantinflas (¿esperaban a Carlitos Espejel?). A decir verdad, la película se sostiene, en gran medida, gracias a la sorprendente actuación del barcelonés, quien consigue replicar gestos, ademanes, timbre de voz y el estilo histriónico de Mario Moreno.

Más lamentable es el resto del elenco, actores mexicanos incluidos. La sola mención de Adal Ramones en los créditos como Fernando Soto "Mantequilla" es suficiente para ahuyentar a muchos cinéfilos, aunque su presencia en el filme dura (afortunadamente) escasos segundos. De hecho, la mayor parte del reparto, que incluye muchas estrellitas de las telenovelas que encarnan a verdaderos actores del cine de Oro -Jorge Negrete, Miroslava Stern, Andrés Soler, Dolores del Río, etc.-, aparecen por algunos segundos y muchos de ellos ni siquiera tienen una línea en el guion; que, para el caso, no sé si podría considerarse el reparto más desperdiciado en el cine nacional o un mérito de la cinta.

El verdadero problema de la película es su desarrollo anti-clímax. El filme avanza con un ritmo parsimonioso, lleno de flashbacks y pequeños segmentos de algunas réplicas de las escenas de las películas originales de Cantinflas, con desarrollos a medias y una culminación que ha decepcionado a más de un crítico y espectador: se presenta la incursión del cómico mexicano en Hollywood como el pináculo de su carrera. Ciertamente, esto remite a una paradójica creencia, ampliamente extendida en la cultura popular, de que la importancia de una figura mexicana radica en su éxito en el extranjero -y hay que decir que la aventura hollywoodense de Cantinflas fue efímera, pues filmó un par de películas, malas en su mayoría-.

Pero honestamente, me parece mejor que la película concluyera ahí. Muy lamentable habría sido ver la decadencia del viejo Mario Moreno en las películas a colores de los años sesenta, setenta y ochenta -como "El padrecito", "El señor Doctor", "El patrullero 777" y demás bodrios-, en las que cambió la irreverencia y el cantinfleo por patéticos discursos moralistas y políticamente correctos -dentro de los cánones de la ideología priísta-, cargados de anacronismo. El mayor problema de la película no es su final, sino su desarrollo.

Sobre todo, "Cantinflas" merece verse quizás por la magistral caracterización de Jaenada, que por otra cosa. Ahí está el detalle...

Modificado por última vez en Sábado, 25 Junio 2016 21:48
Luis Enrique Ortiz

(Oaxaca de Juárez, Oax./ 1979) es licenciado en filosofía y maestro en lingüística aplicada. Actualmente es profesor de tiempo completo asistente C del Departamento de Filosofía de la Universidad de Guadalajara, con reconocimiento de Perfil PROMEP, y miembro del Cuerpo Académico de Retórica, Lógica y Teoría de la Argumentación. Sus líneas de investigación son epistemología, filosofía del lenguaje, argumentación y lingüística.