Aunque el marxismo está oficialmente muerto, existen loables esfuerzos académicos por resucitar la teoría de entre los escombros del muro de Berlín y recuperar el espíritu de ciertos marxismos -como diría Derrida en sus Espectros de Marx-. Me parecen encomiables estos esfuerzos, si por ellos se entiende no retornar al dogmatismo militante que caracterizó a la escolástica soviética, sino replantear los problemas que el viejo Marx diagnosticó del capitalismo pero en el contexto del capitalismo global. Esto implicará, probablemente, superar los planteamientos anacrónicos sin perder el espíritu crítico de la teoría. Lamentablemente, muchos de los nuevos marxistas conservan los vicios…
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