Jueves, 15 Septiembre 2016 23:23

Nacidos para fallar

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No se necesita elaborar una argumentación sofisticada para decir que el mexicano vive del “pero”. Es cierto que como decía Gurdjieff todo hombre puede hacer cualquier cosa que otro hombre hace, no obstante es innegable que el mexicano haya un extraño placer en hacer las cosas a contraindicación. León Portilla comentó en su “Fenomenología del relajo” que “(…) una forma de conciencia tan incidental y pasajera como la burla o la risa puede servir de clave para comprender rasgos esenciales de la condición humana o para penetrar en la estructura espiritual de un pueblo (…)”. Es decir que el no tomar en serio, el incumplir, el hacer una gracia de algo serio habla no sólo de la situación en sí, sino de una condición cultural y espiritual. Hay un curioso revanchismo en incumplir, un “me salí con la mía” que deviene según manifestó Samuel Ramos de ser un pueblo conquistado y dominado por otros. “Indio ladino” he escuchado al ver películas viejas.

Si bien, ya hace algún tiempo se repite la idea de que lo hecho en México está bien hecho, puede interpretarse en dos sentidos. Primero según la afirmación de Gurdjieff; para demostrar el famoso “si se puede”, “si ellos pueden también nosotros podemos”. Segundo, que es una simple argucia comercial para un esquema de producción y consumo interno.

Aunque no afirmo que tenemos una determinación innata para hacer las cosas mal, por lo regular tampoco las hacemos enteramente bien. Asistimos a nuestros compromisos, pero lo hacemos impuntualmente, realizamos nuestro trabajo pero no lo hacemos lo mejor que podemos, cumplimos nuestras obligaciones pero lo hacemos a destiempo, hacemos lo sabido con anticipación a última hora, devolvemos lo prestado sólo cuando nos lo piden, pagamos nuestras deudas sólo si nos cobran repetidas veces, atendemos el teléfono o el correo sólo cuando a nosotros nos urge, nos promovemos siempre como sujetos merecedores de una segunda o tercera oportunidad y queremos generalmente ser evaluados con una vara muy pequeña para pasar fácil. El amable lector sabe que en las anteriores cosas estoy siendo positivo y que me quedo corto respecto a las muchas evidencias de estos vicios que Chava Flores proporciona en sus canciones.

Aunque se reconoce que la rigidez tampoco es un extremo aconsejable y que cierta flexibilidad es parte fundamental de lo humano, es nota importante que el sentido común por muy común que sea; no debe faltar. Parece que el mexicano ha normalizado una acostumbrada falta de consistencia en la mayoría de sus acciones cotidianas. ¿Fatalismo? No lo creo, porque el darnos a la tarea de pensar si quiera sobre si las descripciones acá comenzadas concuerdan o no con nuestra mexicanidad ya es una autorreflexión, y ésta nunca será estéril. Titulamos a nuestro texto nacidos para fallar, no por desprecio a nuestro propio origen, o porque realmente se afirme que es innato en el mexicano hacer las cosas mal, pero sí para preguntarnos, que si no es así ¿por qué tanta necedad?

Modificado por última vez en Sábado, 17 Septiembre 2016 06:37
Edson Javier Aguilera Zertuche

Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Estudios Filosóficos y Licenciado en Filosofía por la Universidad de Guadalajara. Profesor de la Maestría en Derecho, la Maestría en Administración de la Universidad Enrique Díaz de León y de la Licenciatura en Intervención Educativa de la Universidad Pedagógica Nacional. Autor de diversos libros y columnista.