Lunes, 19 Marzo 2018 19:29

De Vasconcelos a AMLO: Los discursos del poder

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De Vasconcelos a AMLO: Los discursos del poder

Los discursos políticos suelen reciclarse con el tiempo.

Prueba de ello son los puntos de contacto entre

el discurso de José Vasconcelos y el de AMLO

La historia suele repetirse, una vez como derecha y luego como izquierda, o desde la izquierda hasta la derecha; sin modificar la identidad de los discursos que luchan por el poder.

Me resulta una retórica sumamente aburrida, aunque quizás muy persuasiva para un amplio tipo de público, el conjunto de estrategias electoreras contra AMLO al compararlo con figuras actuales del contexto internacional (Maduro) o con figuras del pasado cuya infamia ganada a pulso perseguirá durante mucho tiempo (Hitler). Cuando es posible usar estrategias retóricas más vinculadas con nuestra propia historia. En relación a ésta, reza un dogma ya popularizado: "quien no conozca la historia está destinado a repetirla”.

A ojo de buen cubero, y revisando someramente la historia, me encuentro con el primer y verdadero candidato independiente: José Vasconcelos, quien fue azuzado para la contienda presidencial por un grupo de jóvenes que habían fundado clubes para el apoyo de su candidatura, en contra de Pascual Ortiz Rubio postulado por la naciente ignominia Partido Nacional Revolucionario (PNR). Como si de arquetipos platónicos se tratara, me encuentro con un par de afirmaciones vasconcelistas que me remiten a nuestro mesiánico candidato. Después de uno de sus tantos autoexilios al extranjero, el 10 de noviembre de 1928, Vasconcelos dice en Nogales, con la mismísima voz de un cristo redivivo:

Vuelvo a la patria después de cuatro años de dolorosa ausencia y me sorprende la fortuna al llegar, para revelarme la fuerza que late en el pueblo, para decirme que por la voz de los compatriotas aquí reunidos y por las voces de otros muchos hermanos, que es la hora del destino la que vuelve a afrentarnos una ocasión salvadora. Y hay razón para que nos preguntemos todos afanosamente si va a pasar otra vez en balde la ocasión (Vasconcelos, “El proconsulado”, 1939, p. 29).

El arquetipo se repite en su forma derechosamente católica (la ocasión salvadora) y en su forma de izquierda-derechosa (la esperanza de México)... Paso seguido, afirma un amenazante Vasconcelos:

“...no acataré el resultado ni de la intriga, ni de la imposición, ni de la fuerza” (Vasconcelos, “El proconsulado”, 1939, p. 29)

Este arquetipo toma forma de tigre en la actualidad...

La prédica continúa por los mismos derroteros de voz profética:

La revolución necesita por fin llegar a los espíritus. Lo primero que hay que cambiar es nuestra disposición hacia la vida, sustituyendo al encono con la disposición generosa. Sólo el amor entiende y por eso sólo el amor corrige. Quien no se mueve por amor verá que la misma justicia se le torna venganza. (Vasconcelos, “El proconsulado”, 1939, p. 31).

Una vez más, el arquetipo persiste, de la Revolución del Amor a la otrora República del Amor, hoy República del Perdón y la Purificación.

Modificado por última vez en Lunes, 19 Marzo 2018 19:36