Jueves, 07 Marzo 2019 19:14

Las amistades peligrosas o sobre cómo aprender de la vida leyendo cartas

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Fotograma de "Las amistades peligrosas" FOTO CORDON PRESS Fotograma de "Las amistades peligrosas" FOTO CORDON PRESS https://www.revistaad.es/decoracion/diseno/articulos/las-amistades-peligrosas/16728

Choderlos de Laclos nació en 1741 en Amiens, Francia. Proveniente de una familia que recién ascendía a la clase media alta, dedicó su vida a la milicia francesa donde alcanzó rangos intermedios, puesto que los rangos superiores de manera no dicha, con argucias, justificaciones y acuerdos bajo la mesa, estaban destinados para personas “de mejor linaje”; fenómeno que nunca jamás pasa en nuestro país.

Como de Laclos había tenido una formación esmerada no sólo en la escuela de artillería sino en cuestiones culturales y políticas (también ocupó cargos políticos menores), sentía correctamente que merecía más reconocimiento y beneficios de los que su puesto en el campo social le prodigaban. Una forma de reclamar el lugar que merecía, y que quizá valía para toda persona, dura, perseverante, inteligente y resentida con una sociedad tan ridículamente estratificada, era la crítica social. Acción que siempre es muy sana y necesaria, porque una sociedad o institución sin buenos críticos es agua estancada que de ser clara y fresca, empieza a oler a putrefacción.

De este modo, Choderlos dedicó todos sus tiempos libres a la creación literaria, actividad en que sacó provecho de sus dotes expresivas y de su inteligencia natural para comprender las relaciones personales. A su vez, denotó las serias contradicciones de la Europa de su tiempo, sobre todo, la triple moral de su clase alta. Aunque algunas de sus obras no lograron la aceptación esperada. Su novela epistolar “Les liaisons dangereuses” de 1782 le daría un reconocimiento rotundo como el mejor escritor de su generación.

Tal reconocimiento, a mi parecer totalmente merecido, puede deberse a los siguientes puntos: la narración a distintas voces demuestra el talento del francés para caracterizar diferencias de carácter, gustos y estilos literarios sumergiéndose profundamente en cada personaje que representa. Además de la minucia psicológica con que dota a protagonistas y secundarios. La habilidad para combinar acciones en tiempos superpuestos. La relación bien lograda de acontecimientos simultáneos en distintos lugares. La intensidad de la trama cuyo clímax no decrece de principio a fin son muestra contundente de un talento y entrenamiento que no se adquiere buscando frases motivadoras paras las selfie. Me divierte pensar, aunque ahora no lo puedo comprobar, que los personajes finamente cocidos por Choderlos, aunque ficticios, tienen más vida, más de humano por su intelecto más complejo y más completo, que personas de carne y hueso del mundo globalizado.

La novela comentada se suscribe dentro de la llamada literatura galante que representaba la hipocresía de la aristocracia y que proponía velada o abiertamente una comprensión distinta de la sexualidad, o bien, mostraba cómo se vivía realmente la sexualidad cotidiana sin esconder aquellas prácticas o inclinaciones que la moral y la religión ocultaban mentirosamente. Junto con él, se agrupan autores como Donatien Alphonse Francoise mejor conocido como el Marqués de Sade, Restif de la Bretonne o Leopold von Sacher- Masoch, pero tampoco se puede dejar a un lado a Giacomo Casanova cuya vida y obra son difíciles de disociar. Escritores todos que, de distintas maneras cuestionaban las formas sociales de su tiempo, sobre todo la supuesta superioridad moral de la aristocracia.

En cuanto a la vida de Choderlos de Laclos cuya carrera militar le ocupada enteramente y de la cual a pesar de su eficiencia no obtenía fuertes satisfacciones se puede decir mucho. Por ejemplo que fue el inventor oficial del tipo de proyectil de cañón llamado obús, que su genio matemático lo convirtió en uno de los artilleros más reputados. Pero nada de esto lo tenía contento porque sabía que habría siempre un límite social que no podría pasar.

Se puso a escribir “Las amistades peligrosas” mientras se le asignó la construcción de un fuerte en Aix donde pasaba un aburrimiento mortal entre soldados rasos cuya simplicidad le atormentaba, descubrió así, aunque ya había escrito antes, que su afición literaria era más poderosa para él que sus deberes militares y tuvo la suerte de ver redituada esta preferencia por el éxito que obtuvo. Por lo demás, aunque su vida militar le habría provocado bastante tedio, con la Revolución Francesa tuvo una participación activa y determinante a favor de Napoleón Bonaparte quien lo hizo general de artillería y aunque parecía que finalmente iba a traspasar “el límite adecuado para personas de su origen”, muere en 1803 a causa de la disentería.

La trama central de “Les liaisons dangereuses” describe mediante correspondencias, la relación entre el seductor infalible Vizconde de Valmont y la Marquesa Merteuil quienes habían sido antiguos amantes y que entablan una apuesta sobre la capacidad de Valmont para seducir a madame Tourvel, mujer casada, que presidia una asociación cristiana y tenía además la fama de una moralista intachable e incorruptible. Durante el desarrollo de la historia, habrá otras personas afectadas por la habilidad y la frivolidad de este par, que mediante sus cartas muestran un conocimiento sorprendente de la naturaleza humana y de las formas para manipular las acciones de personas que ni siquiera sospechan estar siendo influenciadas por ellos.

La Marquesa Merteuil pide a Valmont tomar venganza de Gercourt quien la había despreciado y pretendía casarse con una joven aristócrata. El pedido de Merteuil era que el Vizconde sedujera y luego desprestigiara a esta joven para que Gercourt quedara en un olímpico ridículo social. Sin embargo, Valmont consideraba que esta fácil tarea no le traería ningún beneficio y se ponía como objetivo mejor, negar en acto, todos los valores morales presumidos por la madame Tourvel, mujer que por su posición social y moralina añejada pondría mayor reto a su empresa con sus aires de superioridad moral. La Marquesa veía en Tourvel una mujer bella sí, pero bastante sosa, sin chiste o intelecto alguno, es decir, sólo una bonita simplona. Mientras veía en Cecilia Volanges, la joven casadera; una mujer encantadora y cuya inocencia la hacían una opción más interesante. Claro está, que buscaba sobre todo la venganza a Gercourt. Como quiera, entrambos acuerdan tomar los dos caminos y apostar a pedimento del Vizconde Valmont, reanudar la relación de amantes si éste lograba tomar los dos partidos exitosamente. La ganancia de la Condesa, sería en dado caso de fallar Valmont con Tourvel, verse vengada de manera gratuita.

Las cartas entre por lo menos diez personajes se suceden y organizan una historia a varios tiempos; exponen y sostienen mil y un preceptos sobre la psicología humana. Los protagonistas no presumen al estilo de las redes sociales mediante una sabiduría barata y fotos parando la trompa, sino que ponen en práctica su conocimiento y se benefician de él.

Sería muy extenso e implicaría un trabajo de análisis lingüístico y psicológico, considerar todos los muchísimos fragmentos que sirven como postulados sobre la moral, el amor, las relaciones sociales, las creencias religiosas y otros temas. Esto sería interesante no porque debamos aceptar irreflexivamente lo que dice de Laclos a través de sus personajes, sino porque se abren perspectivas de análisis para situaciones cotidianas que guardan mucha importancia y que comúnmente se pasan por cosas ya establecidas -en la que todos, según la misma costumbre-, deberían estar de acuerdo; y esto no es así. Considero por estos continuos cuestionamientos y aperturas de problemáticas que el trabajo de Laclos tiene un cuño filosófico muy interesante. ¿Cómo se puede vivir suponiendo un montón de cosas como ya establecidas? El no reflexionar diría Aristóteles, es más una función del alma animal, que del alma humana.

Carta LXXI de la Marquesa de Merteuil a Vizconde de Valmont

Digo mis principios, y lo digo con intención; porque no son como los de las otras mujeres, dados por la casualidad, recibidos sin examen, y seguidos por costumbre: son el fruto de mis profundas reflexiones; yo los he creado, y puedo decir que yo misma me he formado. Mientras que se me creía aturdida o distraída, yo, escuchando, a la verdad, muy poco los discursos que se me dirigían, ponía gran cuidado en oír lo que se me quería ocultar (de Laclos, 2016, p. 154).

Más se aprendiera leyendo “Las amistades peligrosas” sobres ciertos temas como el amor, que escuchando canciones de banda por increíble parezca. Sobre el amor por cierto, nuestros personajes los distinguen en tipos, y más aún esbozan toda una teoría que desiguala el amor del placer. Aclaración necesaria si pensamos que hoy día se considera el amor un tipo de relación, pero el placer se considera una sensación y no una relación interpersonal.

Carta LXXI de la Marquesa de Merteuil a Vizconde de Valmont

¡Ah! guarde usted sus consejos y sus temores para esas mujeres frenéticas que se llaman de grandes sentimientos, cuya imaginación exaltada haría creer que la naturaleza ha puesto su sensibilidad en su cabeza; que no habiendo reflexionado jamás, confunden sin cesar el amor y el amante; que, en su loca ilusión, creen que sólo aquel con quien han buscado su placer es el único depositario; y, verdaderamente supersticiosas, acuerdan al sacerdote el respeto y creencia que sólo se deben a la divinidad (de Laclos, 2016, p.153).

Enteramente a propósito, dejo este texto sin conclusión formal, con la seguridad de que el lector usará los fragmentos citados y la lectura misma de “Les liaisons dangereuses” para pensar en las temáticas abordadas. El pensarlas implica reformular aspectos de la vida cotidiana actual, a pesar que la obra de que fue publicada en 1782. La actualidad de una obra académica o literaria no depende de su antigüedad como a veces se afirma sin dar pruebas de ello, puesto que se cree irreflexivamente que los autores se van superando unos a otros por años, o que sus temas pierden actualidad sin saber un poco sobre el concepto de larga duración o sobre el trabajo retórico que se llama apropiación teórica. Yo lo digo abiertamente, cien Edson Aguilera no hacen un Aristóteles de Estagira quien escribió cientos de años antes de Cristo.

Y dejo también esto sin conclusión porque además, prometo, por si tenían pendiente, hacer un estudio comparativo y más detallado, no sólo sobre la obra de Choderlos de Laclos, sino sobre Donatien Alphonse Francoise, Restif de la Bretonne, Leopold von Sacher- Masoch, y Giacomo Casanova. Claro, mientras mis tiempos de empleado me lo permitan.

 

De Laclos, C. (2016). Relaciones peligrosas. Edaf: Barcelona, España.

Modificado por última vez en Viernes, 08 Marzo 2019 01:23
Edson Javier Aguilera Zertuche

Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Estudios Filosóficos y Licenciado en Filosofía por la Universidad de Guadalajara. Profesor de la Maestría en Derecho, la Maestría en Administración de la Universidad Enrique Díaz de León y de la Licenciatura en Intervención Educativa de la Universidad Pedagógica Nacional. Autor de diversos libros y columnista.