Martes, 10 Mayo 2022 13:20

¡Pues que coman pasteles! Frases que María Antonieta nunca dijo

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Es doloroso tratar de escribir algo serio en un país donde cuando el texto comienza con María Antonieta, el “no lector” promedio completa en su mente con “… de las Nieves como la Chilindrina”. Pero una vez aceptando que así son las cosas y ni modo, quiero plantear algunas analogías entre el siglo XVIII y el siglo XXI a través de algunos pasajes históricos y sus personajes. Se supone que al cabo de tres siglos de diferencia la especie humana debiera tener más sabiduría y en la práctica, experimentar formas de cultura más elevadas. Pero…

María Antonia Josepha Johanna von Habsburg-Lothringen de Austria, mejor conocida como María Antonieta de Austria, Delfina de Francia nació un 2 de noviembre de 1755 en Viena. Su futuro esposo, Louis Auguste Capeto el Delfín de Francia, posteriormente conocido como Luis XVI, luego simplemente como Ciudadano Capeto nació un 23 de agosto de 1754. Eran tal para cual, pero no para bien suyo, ni bien de Austria, ni de Francia o cualquier recóndito lugar en el universo. Sino para mal, ellos no querían leer, ni estudiar, no querían trabajar, no querían enterarse de la cuestión social, económica, política, no querían escuchar ideas contrarias a las suyas, su único interés era vestir bien y divertirse, Y sí, eso hicieron; montar fiestas todo el tiempo, jugar a las cartas, beber, maquillarse con kilos y kilos de cosméticos y un largo etcétera que acabó solo cuando todo el mundo estuvo hasta la madre de su incompetencia y su desinterés por cualquier cosa que no fuera fácil e inmediata.

Hay evidencias de que María Antonieta escapaba como podía de sus responsabilidades de estudio, sus tutores la describían como distraída, incumplida, desinteresada de cualquier tema, parecía una estudiante post-pandemia. Luis fue definido como un jovencillo regordete, manipulable y nervioso, con serias dificultades para entender el uno más uno. No son exageraciones mías, acuda a las fuentes. Cuando se casaron tenían catorce y quince años respectivamente, urgía que Austria y Francia tuvieran un acuerdo después de siglos de querellas, y en cierta forma tampoco eran culpables de estar al mando de un tambo de trinito tolueno, eran jóvenes, inexpertos y de entre miles de inteligentes adolescentes en el mundo corrieron con la mala suerte de que les tocara a ellos ese paquetazo, a ellos que precisamente figuraban por su incapacidad para gobernar.

Francia, en ese entonces venía ya arrastrando serios problemas económicos desde el reinado de Luis XIV que había perdido tantas guerras como el Cruz Azul finales, que había mostrado un absoluto desinterés por la política y que tenía las arcas del reino con tres pesos, dos tazos y una canica cascada, los graneros de Francia tenían dos sopas Maruchan, tres cubitos de rico pollo y cuatro tomates pachiches.

En esos tiempos de la boda, Luis XVI jugaba play station todo el día y María Antonieta se encerraba en su cuarto a escuchar reggeaton y limarse las uñas, ¿qué se podía esperar? Los nobles habían convencido a Luis XVI de que era conveniente apoyar económicamente a las Trece Colonias para independizarse de Inglaterra, el alter ego histórico de Francia, Luis como no entendía ni la o por lo redondo, se dejó convencer en cero coma segundos, no sabía que, esos nobles tenían intereses espurios para que el escaso dinero francés se destinara al proyecto de un futuro Estados Unidos de América. Este gran error acrecentó el malestar material y espiritual del pueblo que venía sufriendo las malas finanzas de la nobleza desde el reinado de Luis XIV quien había dicho tontamente “El estado soy yo”. Así que las cosas llegaron a tal punto que un kilo de harina (el alimento básico francés) valía el salario de un mes de trabajo, ¿las cosas podían ponerse peor?, pues sí.

Resulta que un tipo muy estudiado y muy rencoroso apellidado Roberspierre, siendo muy joven, había declamado para Luis XVI un fervoroso y sincero recibimiento en su institución educativa, Luis apenas coronado no tuvo la decencia de bajarse del carruaje y bostezaba como león comentando entre dientes “ay no, qué aburrido”. Robespierre un intelectual de cepa, un político nato nunca olvidó este desprecio y la vida le concedió la oportunidad de vengarse de Luis XVI. Resulta que las cosas se habían puesto tan color de hormiga que convocaron una asamblea con “los tres estados generales”: los nobles, la iglesia y el pueblo, la reunión fue un completo desastre pues los nobles y la iglesia querían que se votara por estamento y no por persona, es decir, que tuviera más peso la opinión de unos cuantos perfumados, que la voluntad del oprimido ciudadano común. Recordar que en ese entonces ni la Iglesia ni los nobles pagaban impuestos, la clase baja pagaba a la Iglesia diezmo y tributo a los nobles, además de que estaban obligados a vender su cosecha a los nobles al precio que a estos se les pusiera. La segunda reunión que hubo se celebró sin el tercer estado pues el rey cerró la puerta para no recibirlos. El pueblo entonces con Robespierre de líder tuvo una reunión alterna donde se comenzó a fraguar la Revolución Francesa y en la que juraron no disolver la asamblea hasta lograr que Francia tuviera una constitución republicana.

Los motines, revueltas y turbas llegaron a ser tan numerosos, que Luis XVI con su poder ya muy fracturado como monarca se vio obligado a firmar la constitución que otorgaba voz y voto al pueblo, soberanía por encima de los monarcas, pero esto solo era un amague para conseguir apoyo de la casa Habsburgo de la que provenía su bella esposa María Antonieta. Como los atraparon en fallida huida, fueron enjuiciados y condenados a la guillotina.

No es el caso explicar el desencadenamiento en la Revolución Francesa, sino resaltar el terrible destino que tuvieron los monarcas en turno, si bien es cierto es que el odio de Francia a María Antonieta se exacerbó con difamaciones y exageraciones injustas, no es mentira que vivió para la fiesta, que su desconocimiento y desinterés por los asuntos públicos agravó mucho la situación de Francia. Su esposo se dejaba influir grandemente por ella y los divertimentos ocupaban gran parte del día. Hubo además desencuentros directos entre el pueblo francés y la reina, como el famoso asunto del collar y también la desafortunada frase –que en realidad no se sabe si ella dijo-, cuando el pueblo, al borde de la inanición, fue a pedir harina de sus bodegas a Versalles, “Si no tienen pan, pues que coman pasteles”.

La misma historia ha demostrado que la consorte de Francia fue desprestigiada más allá de los límites de la verdad, eso sí, pero no está en duda que más allá de su persona, en tanto dirigente de un país nomás no daba una. No quiero decir que en sistemas democráticos no suceda, al contrario, sucede que por diferentes razones las democracias actuales suelen degenerarse en claras kakistocracias, quiero decir que antes como hoy, el hecho de que las sociedades produzcan individuos cuyos non plus ultras sean la diversión, lo fácil, lo inmediato, la vestimenta, que manifiesten aburrimiento ante el conocimiento, desinterés de la lectura y un largo etcétera; denota una tendencia nata al hedonismo, al narcisismo, al egoísmo, al culto por el individuo y por supuesto, una fuerte tendencia a la procrastinación. Cierto es que, algunos contextos catalizan más que otros estas versiones de lo humano. Cierto es que características particulares y personalidades particulares además de fruto de su tiempo, también son caldo de cultivo para el solipsismo extremo. Si reflexionamos un poco, María Antonieta vivía en un micromundo en el que solo importaba la sensación inmediata y aunque de repente quería intervenir y componer las cosas, la verdad es que siempre estaba desinformada e ignoraba realmente como hacer algo por Francia o al menos para evitar el terrible destino de su familia. Este es un caso donde las consecuencias de la ignorancia, el desinterés y la superficialidad son catastróficas, pero si preguntamos hoy día cuántas personas ansían tener el modo de vida María Antonieta y Luis XVI no sé qué respuestas obtendríamos; dinero fácil, diversión todo el día, modas, juegos, fiestas, cero lectura obligatoria, ¿quién se podría negar?

Modificado por última vez en Martes, 10 Mayo 2022 13:37
Edson Javier Aguilera Zertuche

Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara

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