Domingo, 05 Junio 2016 08:48

El virus negacionista alcanzó a Mujica

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Pepe Mujica Pepe Mujica Youtube
 
No hay peor cosa en el mundo que un izquierdista resentido. Si la sociedad en que vive no le permite realizar su idea porque hay todavía garantías individuales, apoyará, exaltará y encubrirá las dictaduras de su signo. Hasta puede llegar a ver como revolucionarios a la Autoridad Palestina, que viene de los nazis, o al Hamás, que basa su carta fundacional en los Protocolos; mientras que ambas son lo más ultraderechista que existe. Los antisemitas de Podemos son otro ejemplo: el izquierdista de medio pelo quiere un poder que mate por él, no importa cuál.
 
El motivo por el que tantos intelectuales y artistas apoyaron ciegamente los populismos de Venezuela —líder de la región— y de Argentina es por desear, siguiendo el modelo cubano, ser los privilegiados de una nomenclatura sobre un país de millones de esclavos. Son fans de la servidumbre voluntaria y sobre todo si se pagan grandes sumas por recitales y obras que nadie va a presenciar, mientras en el conurbano y las provincias del Norte la gente vive en la miseria. Nunca se vio tal degradación de los seres que dé cuenta de por qué en los regímenes comunistas las personas superan todos los límites de abyección imaginable y se transforman en delatores de familiares y amigos, como lo muestra Juan Abreu en Cuba en su extraordinario libro Cinco Cervezas.
 
Quienes algún provecho obtuvieron por eso son quienes hoy más patalean, pese a que fueron cómplices de los hechos más aberrantes del terrorismo de estado de Cristina Fernández de Kirchner (CFK) —ex mandatataria de Argentina—, como evidenció el caso Nisman. Criticarlos era arriesgarse a ser arrojado a una mítica derecha construida a la medida, descalificando inmediatamente el agumento mediante ideologías políticas para que la mafia obrara impunemente. Los que se tragaron el sapo de Milani como Jefe del Ejército ahora tratan de hacer pasar a Macri como un dictador. Dan risa.
Afirmo una hipótesis que tengo: la izquierda, en grandes líneas, y muy especialmente la que viene del marxismo leninismo —no la que lucha por las libertades sindicales— ha dejado de ser una posición política para transformarse en un virus letal y negacionista. 
 
Hasta hace poco pensaba que José Mujica era un hombre de la izquierda democrática, como el chileno Ricardo Lagos y su ex canciller Luis Almagro, hombre de izquierda del Frente Amplio.  
 
Mujica volvió a ser Pepito el Pistolero con la cabeza llena de pajaritos; y no se salvó de su crítica ni la Bolivia de Evo Morales, que fue populista y autoritaria pero tuvo responsabilidad fiscal y evitó caer en la hiperinflación de Venezuela; o la misma que casi se lleva puesta Argentina: repudió la "civilización de mercado" haciendo evidente su ignorancia, ante lo cual le aconsejo leer a un marxista, Cornelius Castoriadis, que en Ante la Guerra describe cómo la Unión Soviética se negó a construir una sociedad de consumo para controlar y militarizar a toda la sociedad. 
 
Las sociedades sin mercado se militarizan y reina arbitrariamente un solo partido, mismo que se eterniza en el poder en manos de una elite de millonarios y masas hambreadas y reprimidas. Algo que sucedió en Cuba y hoy sucede en Venezuela.
 
Es increíble que el virus haya alcanzado también a un hombre honesto como Mujica. ¿Se debe al poder sublime de la ideología? Para esta ideología las personas son “ideas” y, si no encajan en la teoría, no existen. Se las puede asesinar sin violar derechos humanos, pero ¿cuál es la teoría?
Mujica fue un revolucionario guevarista en los setenta. ¿Tiene algo que ver, Pepe, esto que pasa en Venezuela, con la revolución que querías hacer y por la que recibiste seis balazos?  
 
Si aquí, en Argentina, hubiera habido un gobierno montonero, habrían asesinado por lo menos a un millón de personas.  Así decían sus líderes quienes mataban civiles indefensos y entregaban a sus propios compañeros y que todavía ayer trabajaban para Massera y no hace poco pusieron a Milani como Jefe del Ejército, al que ahora algunos le piden que derroque al gobierno.
 
No creo que fuera tu caso, Pepe. Lo que sucedió fue que las ideas que querías llevar a la práctica estaban ya muertas. Parece que los "Testigos de Chevara" no aprenden más: ¿para esta mierda castrista y chavista se ensangrentó el continente? Esas ideas hoy son cadáveres que arrastran a la tumba. ¿No hablaste con ningún venezolano de a pie? ¿No te enteraste que el marxismo leninismo fue la teoría más genocida de la historia humana por no haber leído las críticas de Rosa Luxemburgo al partido de Lenin, quien proponía todo lo que fuera contrario a él, comenzando por otras facciones socialdemócratas y anarquistas, blancos aparte? Todavía están estancados en ese punto.
 
El gobierno de Maduro, si tanto te interesan las etiquetas, puede ser considerado fascista o estalinista. Cualquiera sea su color, roba y mata. No vacila en dispararle a sus propios ciudadanos ante la menor protesta.
 
Los “colectivos” chavistas equivalen a las camisas pardas de la SA Nazis y los barrios están bajo el control de la Guardia Nacional Bolivariana. La venta de productos regulados está prohibida, el control militar es abrumador y resulta imposible que la población pueda derrocar desarmada a los que disparan a mansalva. Las dos posibilidades que quedan son: una eventual rebelión del ejército y o el aislamiento del régimen por la aplicación de la Carta de la OEA, ante la total indiferencia de Obama. 
 
A esto se niegan Mujica y otros mandatarios de países latinoamericanos, quienes han respondido a la línea de la Habana. Si CFK hubiera mandado tropas de refuerzo, habría conmovido al país entero por cadena nacional al acusar al imperialismo yanqui por todos los problemas de su territorio y de América Latina. Hoy que la izquierda se ha vuelto un virus depredador y homicida, basta decirse “socialista” para hacer lo que se quiera como los neonazis de Podemos, quienes saquearon Venezuela antes de hacer lo propio en España.
 
Lo peor en este caso es que existe hambruna y la represión de los parapoliciales, como diariamente nos lo muestran las noticias internacionales en Venezuela. Pero tú, Pepe Mujica, que para colmo hiciste un gobierno aceptable siguiendo las líneas del gobierno anterior, que no expropiaste, que no dilapidaste el gasto público para hacer clientelismo y privilegiaste la inversión extranjera con esa seguridad jurídica que Kiciloff decía odiar, ahora te has convertido en otro. En suma, en casa tu política no tuvo nada de populista ni de un estado expropiador, según el programa liberal que anunciaste en Punta del Este: “sin empresarios, nos quedamos con las utopías”. ¿Entonces?
 
En Venezuela hay un solo empresario: el Estado. Y es un estado fallido. ¿Cuántos tienen que morir para que te des cuenta? 
 
Nunca vi a la izquierda condenar el régimen de los Castro pese a que tiene más de ciento cincuenta mil víctimas. Cada desaparecido, asesinado o ahogado es una “mala idea”. Peor, hasta fue recientemente exaltado como modelo ideal ¡para América Latina!. Querés expulsar del Frente Amplio a un hombre que quiere la libertad para Venezuela y que hasta hace poco defendías de la acusación de Maduro, que lo consideraba “ agente de la CIA”. El martes 10 se divulgó la carta de Almagro, en la que lamentó que el rechazo de Venezuela a la presencia de una misión de observadores de la OEA en las elecciones municipales de diciembre se fundara en posicionamiento político y no en los argumentos que hacen a la justicia y a las garantías necesarias para el desarrollo de un proceso electoral.
 
Haciendo historia, ¿por qué la comisión de la OEA pudo investigar las dictaduras de Pinochet y de Videla y nunca pudo entrar, nunca, en Cuba y hoy en Venezuela para observar lo que ocurre? A mí me parece que esa izquierda es criminal: repudia las instituciones liberales que dieron lugar a los derechos humanos, comete asesinatos y, cuando se le responde, es la primera que llora por los derechos humanos, siendo que es la primera en abolirlos cuando toma el poder. El virus también está entre nosotros: la izquierda, encubriendo el terrorismo de estado que practicó el kirchnerismo con el asesinato de Nisman y el tratado con Irán, donde en el colmo de la abyección se entregaron las víctimas por beneificos, trata de hacer pasar a Macri —actual mandatario argentino— por un dictador por un tema administrativo menor: es la única idea obsesiva que tienen.
 
El golpe de estado ya no puede venir de los militares, sino de los Espinosa y los D¨Elia y sus idiotas útiles. Los que justificaron o callaron la larga serie de crímenes del kirchnerismo, la desnutrición en el Chaco y Formosa y cientos de aberraciones, no tienen la menor autoridad moral para criticar a Cambiemos. Cambiemos es un partido de tipo radical de centro izquierda o socialdemócrata, con sus virtudes y defectos, ya que también la canciller Malcorra defiende al régimen de Maduro. 
 
Su vocero Marcos Peña salió a desmentir sus dichos recordando el valiente pronunciamiento inicial de Macri que pidió por los presos políticos. Pero la posición oficial de Argentina sigue siendo la de ella. Demasiado entrenada en la ONU: Malcorra  es el mismo virus. 
Espero que Uruguay defienda a Almagro, la Argentina cambie de posición y Macri se convierta en líder de un cambio democrático en la región que arroje al castro chavismo al basurero de la historia.
 
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Modificado por última vez en Lunes, 13 Junio 2016 02:52
Luis Thonis

Poeta, escritor, crítico y narrador. Nació en Buenos Aires en 1949. Ha escrito notas y ensayos en diversas revistas literarias. Ha publicado Siglo de Manos y la criatura (1987), Eunoe (1991),Cuerpos Inéditos (1995) y Estado y Ficción en Juan Bautista Alberdi (2001), entre muchos textos más.