¿Cuándo las fronteras nos robaron la humanidad?

Por: Erika Crystal Zavala López

 

El 07 de mayo de 2018, el Presidente de Estados Unidos de América ordenó la política “Tolerancia cero” paralos migrantes, con ella logró separar cientos de familias, llevando a los padres indocumentados a las cárceles federales y dejando a los niños (muchos de ellos menores de 12 años) en jaulas dentro de los centros de detención; solos, lejos de sus progenitores.

Los testimonios, imágenes y videos que documentan lo que está pasando en Texas con las familias y los hijos de padres indocumentados son simplemente desgarradores, pero lo resulta más la incertidumbre sobre la existencia de un procedimiento claro para la reunificación de las familias. Un problema sumamente preocupante.

Trump ha prometido, en un acto en la Casa Blanca el pasado 18 de junio, que EU “no será un campo de inmigrantes y no será un campo de acogida de refugiados. Lo que está ocurriendo en Europa y otros lugares, no lo permitiré, no bajo mi vigilancia”. Y a nadie nos cabe duda que en estos momentos, Estados Unidos no es un lugar de refugio, que dista mucho de ser la nación que en algún momento brindaba la esperanza y las oportunidades, de vivir el “sueño americano”, algo que fue posible durante décadas, al acoger a miles y miles de migrantes que edificaron una nación frente al símbolo más emblemático del país: la Estatua de la Libertad. No, nos queda claro cómo se llegó a este punto, por el contrario, el país de la libertad hoy más que nunca puede ser aparejado a los campos de concentración Nazi de la Alemania de 1944, lugar de persecución que, cimentado una política mal entendida nacionalista, llevó a la muerte de aproximadamente 6 millones de judíos.

Pero, ¿cuál ha sido el delito de estas familias? ¿Cuál ha sido el delito de estos niños que hoy lloran de miedo al ser separados de sus padres y que duermen enjaulados como animales?

Su delito fue cruzar una línea fronteriza sin documentos, buscando un lugar que les brindara mayores oportunidades laborales y económicas a sus progenitores, arriesgando la vida y su seguridad ante la falta de oportunidades en sus países de origen, orillados a dejarlo todo al no tener más que perder, porque no hemos podido humanizar las políticas económicas, ni erradicar las desigualdades.

Sin embargo, más allá de los delitos en materia migratoria que pudieron cometer los miles de indocumentados que hoy se ven brutalizados ante la acción del gobierno estadounidense, está la inaceptable violación a derechos humanos que están viviendo estos menores de edad; estos miles de niños a lo largo de semanas han sido violentados ante acciones inhumanas, roto en ellos todos los convenios y tratados internacionales en materia de derechos humanos, que proclaman la defensa de sus derechos y de los cuales ha sido parte Estados Unidos, tales como: la Declaración de los Derechos del Niño (20 de noviembre de 1959); Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la Administración de la Justicia de Menores (Reglas de Beijing, adoptadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 40/33 de 1985); Declaración sobre los Principios Sociales y Jurídicos Relativos a la Protección y el Bienestar de los niños, con particular Referencia a la Adopción y la Colocación en Hogares de guarda, en los Planos Nacional e Internacional (adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 41/85 del 3 de diciembre de 1986); Convención delos Derechos del Niño (20 de noviembre de 1989).

Sí bien, Donald Trump puede dictar acciones y medidas migratorias dentro de su país, de lo que no tiene derecho es de que dichas acciones vulneren, violenten y pisoteen los derechos humanos de las personas, esos derechos humanos que nos costaron a todos una Segunda Guerra Mundial y que en su momento fueron proclamados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en donde la Primer Dama de Estados Unidos, Eleanor Roosvelt, fue fuerte promotora a través de la Comisión de los Derechos Humanos que presidía. Y en donde el Presidente Donald Trump da claramente la espalada al salirse ayer 19 de junio de 2018 del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Y ante todo esto, en un contexto alterno sumado a lo anterior, ante las atrocidades que están viviendo nuestras hermanas y hermanos mexicanos y México-estadounidenses, quedan las interrogantes: 1) ¿Las medidas ejercidas por Peña Nieto como presidente de México, a través de su Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray están siendo efectivas para defender a sus connacionales? 2) ¿Qué acciones de presión económica, política o internacional ha realizado a lo largo de estas seis semanas para frenar la violación de derechos humanos a las niñas y niños de padres mexicanos indocumentados? 3) ¿Qué están haciendo los gobiernos estatales, en este caso el de Jalisco, para presionar al gobierno estadounidense y defender a los jaliscienses que están sufriendo en Texas?

La respuesta es clara y la podemos resumir en una palabra: nada. Las acciones del presidente Peña Nieto puede ser catalogadas de débiles y poco categóricas. Por otra parte, a duras penas hasta el día de ayer, 19 de junio, y después de seis semanas de acciones brutales, el Gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, a través de su cuenta de twitter ha condenado las políticas migratorias de Trump. Ha tenido seis semanas para generar una estrategia o acción para brindar el apoyo que se necesita y ha este día que dice haber instruido a las autoridades migratorias locales para brindar apoyo. No obstante, no quedan claros los mismos puntos, ¿qué acciones se están realizando desde Casa Jalisco Los Ángeles ante la “barbarie totalitaria” (como él la ha llamado) para ayudar a nuestros compatriotas? ¿Habrá medidas en materia económica, legales o políticas que desde el gobierno estatal se ejerzan para presionar a las autoridades estadounidenses a frenar las acciones migratorias?

Es necesario decir, que si bien las autoridades no están haciendo nada contundente, nosotros como mexicanos no podemos ser omisos, antipáticos e indiferentes ante lo que está pasando. Debemos alzar la voz por aquellos que hoy están siendo callados, debemos presionar con fuerza por aquellos que hoy están siendo sometidos y violentados. No podemos dejar de actuar, no podemos permitir que esto siga pasando. Debemos hoy más que nunca mostrar la fuerza ciudadana y exigir a nuestras autoridades por medidas contundentes e inmediatas que pongan un freno a esta crueldad.

En lo que a mi corresponde, me siento obligada al ser México-americana, hija de padres que en algún momento fueron indocumentados y cruzaron de “mojados” por la frontera, a no quedarme callada ante estas brutalidades.

Como ciudadana de dos países y en pleno uso de los derechos que ambos países me han dado y otorgado, exijo enérgicamente acciones contundentes de parte del presidente de México, Peña Nieto, para ejercer medidas legales ante los organismos internacionales y frenar los actos inhumanos que viven nuestras y nuestros connacionales.

Exijo enérgicamente acciones contundentes de parte del gobernador del estado de Jalisco, Aristóteles Sandoval, para en la medida de sus facultades y atribuciones ejerza presión para frenar la violación de derechos humanos que viven nuestros niños y niñas en EU.

Y exijo enérgicamente al presidente de los Estados Unidos de América que detenga la política de “Tolerancia Cero” que ultraja y deshumaniza a miles de personas, entre ellas ciudadanos norteamericanos de padres indocumentados.

Exijamos todas y todos con fuerza ante un “¡No al trato inhumano a migrantes indocumentados!” un “¡Sí por un trato digno, y respetuoso de los derechos de las niñas y niños que hoy lloran ante la separación de sus padres!” Porque es nuestra obligación como ciudadanos del mundo no seguir permitiendo que las fronteras nos roben la humanidad.

Publicado en Análisis social
Viernes, 22 Julio 2016 16:52

Migrantes: ¿villanos o víctimas?

Existen fenómenos sociales que, aunque cerremos los ojos, no dejan de existir. Ignorar un problema no hace que se resuelva o desaparezca, por el contrario, provoca la perpetuación del mismo o lo empeora. Así sucede con la migración, fenómeno social que ha sido una constante en la historia de la humanidad y que está cada vez más presente a nivel global.

La migración internacional, que de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones, se entiende como el movimiento de personas que se desplazan desde su país de origen o donde han vivido habitualmente cruzando una frontera para establecerse en otro país (ya sea por un periodo de tiempo o permanentemente), plantea cada vez más retos para los migrantes, para los gobiernos y para la creación de políticas migratorias. 

Cuando se aborda el tema de la migración desde cualquier esfera, no debe dejarse de lado el considerar los motivos por los que las personas deciden abandonar sus países de origen y migrar hacia otros. Pese a que existe una gran gama de situaciones que motivan a las personas a migrar, dentro de las principales causas destacan el buscar una mejor calidad de vida para los migrantes y para sus familias, ya que en el país de origen las personas se enfrentan a una elevada tasa de desempleo, además de que estos son mal remunerados y existen condiciones precarias en su nivel de vida. Otro de los factores que motivan de manera importante esta decisión es la cuestión de la seguridad, debido a que en sus países de origen existe un alto índice de delincuencia y criminalidad o, en el caso de las recientes grandes oleadas de refugiados, conflictos internos y una gran inestabilidad política, es la motivación suficiente para salir de la región y proteger sus vidas.

Como ejemplo de lo anterior pueden observarse los datos de la Organización de Naciones Unidas (2013) los cuales señalan que en 2013 los migrantes internacionales alcanzaban los 232 millones a nivel global, mientras que, como se señala en el “Informe sobre las migraciones en el mundo 2015”, aproximadamente el “50% de los migrantes internacionales reside en diez países altamente urbanizados y de ingresos altos” como Estados Unidos, Alemania, Canadá o Rusia (Organización Internacional para las Migraciones, 2015). Estos datos nos dan cuenta de la concentración de los migrantes internacionales en países de primer mundo.

Siguiendo como línea de análisis, en el caso de la migración internacional por necesidad económica para mejorar las condiciones de vida es necesario considerar otro aspecto fundamental: la distinción entre la migración con mano calificada y la migración con mano de obra no calificada. Un migrante calificado es definido como aquel “trabajador migrante que por sus competencias recibe un tratamiento preferencial en cuanto a su admisión en un país distinto al suyo. Por esas razones, está sujeto a menos restricciones en lo que respecta a la duración de su estadía en el país receptor, al cambio de empleo y a la reunificación familiar” (Organización Internacional para las Migraciones, 2006).

Debido a que los migrantes con mano de obra calificada (el caso de profesionistas, artistas, personas con conocimientos altamente especializados etc.) cuentan con estas competencias delimitadas por los países receptores, tienen mayores oportunidades de empleo en el sitio al que llegan. Considerando que los principales expulsores de migrantes son países en vías de desarrollo, donde persisten grandes problemas de pobreza, desempleo, desigualdad y escasas oportunidades de desarrollo, no es de extrañarse que una parte importante de las personas con mano de obra calificada busque desplazarse a países donde tengan mayor oportunidad de desarrollo, lo que se conoce como “la fuga de cerebros”, y aunque el contar con mano de obra calificada no garantiza obtener oportunidades en otro país, sí abre el abanico de posibilidades.

La mayor parte de la migración internacional está conformada por las personas con mano de obra no calificada, debido a esta situación los migrantes se vuelven más vulnerables durante todo su proceso migratorio y aun en su estancia en el país receptor. Dada la falta de oportunidades, a la pobreza, el desempleo, etc., un gran número de personas deciden migrar a países que ofrezcan un mejor nivel de vida o simplemente un empleo que les permita sobrevivir. Muchos de estos migrantes que se encuentran en situación indocumentada, a sabiendas de los peligros a los que se exponen, desde los abusos de las mismas autoridades, robo, secuestros, abusos sexuales, discriminación, hasta el perder la vida tratando de cruzar la frontera ya sea por vía marítima o terrestre, toman la decisión de migrar.

Debido a que se trata de migrantes con mano de obra no calificada y, como se mencionó anteriormente en muchos casos con situación migratoria irregular, estos se ven expuestos a la explotación laboral, a trabajar jornadas largas por sueldos inferiores a lo que corresponde, por lo que tienen que enfrentarse a la amenaza y a la coerción de trabajar en esas condiciones o se les denunciará con las autoridades para que sean deportados. Lo anterior sucede a pesar de que se ha demostrado que la mano de obra migrante es fundamental para países de primer mundo. Los migrantes deben enfrentarse también al rechazo de la población local, debido a la manipulación del discurso oficial. Discursos que sostienen que los migrantes se están apoderando de los empleos, cuando los mismos gobiernos se aprovechan de la mano de obra migrante para desvalorizar los salarios.

Es en este contexto de gran movilidad internacional, en el que el fenómeno migratorio está cada vez más presente en nuestro entorno diario, en las discusiones de política internacional en las que cada día se hacen más visibles los actos de discriminación y de vulnerabilidad a la que se enfrentan gran número de personas en el mundo, se vuelve  necesario plantearnos cuestiones como: ¿este gran flujo migratorio no es más que una consecuencia lógica de la asimetría en el desarrollo de los países?, ¿cómo integrar a estas grandes oleadas migratorias en países que, aunque de ingresos altos, deben atender las necesidades de sus ciudadanos con recursos limitados?, ¿representan estos grandes conjuntos de migrantes un reto para la soberanía de los países? 

Fuentes

Organización Internacional para las Migraciones (2015). Informe Sobre las Migraciones en el Mundo 2015. Recuperado de http://publications.iom.int/system/files/wmr2015_sp.pdf

Organización Internacional para las Migraciones (2006). Derecho Internacional sobre Migración Glosario sobre Migración. Recuperado de http://publications.iom.int/system/files/pdf/iml_7_sp.pdf

Organización de las Naciones Unidas (2013). Comunicado de prensa de las Naciones Unidas RETENIDO HASTA EL 11 de septiembre de 2013, a las 10:30 hora de Nueva York. Recuperado de http://www.un.org/es/ga/68/meetings/migration/pdf/press_el_sept%202013_spa.pdf

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