Miércoles, 20 Febrero 2019 19:23

Las muñecas LOL y la deontología de la vida.

Las muñecas LOL y la deontología de la vida

Por: Paris González Aguirre

Desde niño me ha gustado mucho Star Wars. No sólo porque nacimos casi a la par, sino porque (considero) que es una saga muy completa y entretenida. Y, sobre todo, porque soy un coleccionista aficionado y veo con beneplácito que existe una gran cantidad de figuras de acción alusivas, aun cuando las que se producen no son, ni de lejos, las más representativas. Como ejemplo: tengo una que aparece dos o tres segundos, en el episodio VI, en el minuto 14:29. Y vaya que esa me costó trabajo conseguirla (BG-J38), pues cada una de las seis piezas venía incluida junto con otra figura, que de por sí era arduo obtenerlas. El epítome de mi gusto por coleccionarlas es que tuve la oportunidad de adquirir la barcaza de Jabba el Hutt, la Khetanna, en un crowd fundingque hizo la compañía Hasbro. El costo no fue menor, $500.00USD, con envío incluido Cabe mencionar que sólo se fabricaron 8,810 y jamás volverá a producción (espero). En este momento, los revendedores la están ofreciendo en $1,500.00USD. Y seguramente habrá quien lo pague, porque es el objeto de deseo de cualquier coleccionista de Star Wars. ¿Y esto que tiene que ver con las muñecas LOL y la vida cotidiana? Más allá de presumir que compré la Khetanna, traer a colación las mencionadas muñecas permite señalar el significado que subyace a su mismísima existencia, ya que muestran las pautas que pretenden dar sustancia a nuestra vida. Debo confesar que, a pesar de que me agrada estar al tanto del mercado de juguetes en general, no tenía idea de su existencia. Mas, como buen papá de una persona que vive bajo una educación de respeto a la diversidad, equidad de derechos y género, me gusta informarme sobre lo que ella pudiera consumir. Cuando escuché hablar de estas muñecas lo que más me llamó la atención fue que son demasiado famosas y especialmente caras. El precio en Mercado Libre, de la que llaman la Gran Sorpresa, es de casi $10,000.00. Como conocedor del valor de algunas líneas de juguetes, en un primer momento me pareció escandaloso. ¿Cómo es que cuesta casi lo mismo que un coleccionable de reciente manufactura ronde el mismo costo que un vehículo, objeto de deseo de cualquier coleccionista de una de las sagas más reconocidas, cuya envergadura es de casi 4 pies? ¿Cuál es la razón por la que unas pequeñas figuras, que bien podrían conseguirse en cualquier puesto del mercado, tengan un valor tan elevado? La respuesta es sencilla, una vez que uno le echa un vistazo a los reviewsen YouTube. Lo que uno compra no son las muñecas solamente, sino una verdadera experiencia. La Gran Sorpresa, Bola del Brillo contiene 50 sorpresas en su interior. Esta esfera se compone de varias capas. Cada una contiene una pequeña sorpresa (es escandalosa la cantidad de plástico que se gasta en cada una de las capas): unos pequeños zapatos, una blusa, unos lentes. En fin, cosas que sirven como accesorios de la muñeca que se obtiene al final. Lo particular es que no se sabe lo que a uno le va a tocar, si son aditamentos repetidos o incluso la misma muñeca puede ser diferente o similar a la de otra Sorpresa. Y no es que solamente uno vaya destapando bolas y bolsas, sino que hay diferentes formas de descubrir el contenido de las Sorpresas como sumergirlas en agua, cortar, romper, apretar, presionar. Y es justamente eso lo que se relaciona con la vida, con las formas en que debe ser vivida: hoy, todo debe ser una aventura. Cada cosa que hacemos debe producirnos sensaciones únicas, irrepetibles. Cualquier momento debe ser vivido al extremo, como si el mañana no existiera. Una y otra vez somos bombardeados con mensajes que nos dicen que debemos ser felices, vivir las experiencias, que todo debe ser especial, que dé sentido a nuestra estancia en la tierra. No por nada nuestro café debe ser personalizado, nuestra comida de autor, nuestra cerveza artesanal. Los productos que consumimos están pensados para darnos esas experiencias, para mantener el ritmo desbocado que implica que cada segundo deba ser mejor que el anterior, a costa de lo que sea. Ya no nos ejercitamos por salud, sino para ser nuestra mejor versión. Ya no consumimos comida chatarra porque no es orgánica ni eco friendly. No es gratuito que los influencersyoutubersse reproduzcan como la hierba. Su contenido e importancia es fugaz, como todo eso que representan. Es por eso, por lo efímero de las sensaciones, que se nos repite que todo debe ser perfecto, que todo debe ser exclusivo, importante, especial. Que las experiencias son lo que importan, que vivir la vida, la buena vida, debería ser la meta y el deseo de todos y todas. Las preguntas que resultan de esto son evidentes: ¿Quién demonios nos dice que debemos ser felices al nivel del paroxismo? ¿Alguien en su sano juicio quisiera ser feliz todo el tiempo? Y la más grave, siguiendo a Žižek: ¿Eso que deseamos, o que creemos desear, como una muñeca LOL o la colección completa de Star Wars es producto de nuestra libertad de elección o somos un mero estertor de un ente muerto, que responde a impulsos externos?

Publicado en Análisis social