De antemano sé que mi reflexión está sesgada y quizá tenga poco valor porque soy un hombre cisgénero; padre de familia; educado en un ambiente católico tradicional y (casi) ortodoxo. Sin embargo, esto no me impide ver la foto completa y dar cuenta de que el asunto va más allá de lo que se le está intentando imputar. (me restriego la cara y exclamo: a ver…)

¿Qué pasó en Procuraduría General de Justicia (PGJ) y posteriormente en la marcha feminista de la CDMX, ambas enmarcadas en el #NoMeCuidanMeViolan? “Agredieron” a Jesús Orta, con diamantina rosa, destruyeron las instalaciones de la procuraduría (particularmente una mujer de falda y blusa negra). Además, hubo actos violentos al interior de la marcha, lo que es lamentable. Asimismo, tuvo lugar el vandalismo a las paredes y monumentos. Desde ya debo decir que me da gusto que haya sucedido. Incluso sostengo que la nota que debería estar en boga es que una mujer estaba haciendo destrozos al interior de la procuraduría, enfrentando a granaderos y policías casi en soledad. ¡Celebro a la mujer que quiebra vidrios, que quema banderas, que raya monumentos, que rompe con el orden! Esa mujer debe estar harta. Esa mujer representa a todas las mujeres que ya no aguantan, pero no pueden decir basta. Esa mujer habla por las que no tienen voz, por quienes son violentadas, desaparecidas, muertas. Ella habla por mis hijas, por mi esposa, por mis primas, por mis tías, por mis amigas. Esa es la voz que se también se debe escuchar. Ese es el lugar que necesitamos ver. 

Sin duda alguien dirá: “¿Por qué con violencia? ¿Por qué deben salir a las calles? ¿Para qué pintar las paredes y los monumentos? Hay formas pacificas de protestar.” Hay dos cosas: la primera es que el argumento implica que hay caminos institucionalizados que deberían seguir, para ser escuchadas. Sin embargo, esos mismos caminos les han dado la espalda. Se han seguido y de poco han servido. Con el simple hecho de que se ventiló la información de la persona que hizo la denuncia contra los cuatro policías pone en evidencia la nula fiabilidad que se tiene.

En segundo lugar, si quieres la atención de la gente, ya no basta con tocarles el hombro. Más bien, hay que (metafóricamente) pegarles en la cabeza con un martillo, como sugería John Doe. Esto se traduce a que, en condiciones extremas, soluciones extremas. Si las manifestantes se hubieran sentado en un alejado callejón de alguna ciudad de CDMX a tejer, difícilmente habría tenido mucho impacto[1]y la nota sería más bien chusca “mujeres tejen por sus derechos”; “tejiendo por un sueño”. No sé. Muchos reporteros son bastante creativos para quitarle seriedad a los asuntos más solemnes. 

Parece entonces que lo importante en este caso es que, a raíz de las protestas y la marcha, hubo actos vandálicos y dos casos de violencia. Es lo que más ha estado sonando. Incluso personas que prefieren alejarse de esos temas, ahora opinan al respecto: en los grupos de WhatsApp de Pokémon, el de las tías que comparten la foto de Piolín, el de fotografía de figuras de acción, el doctorado, por mencionar algunos. Nichos desde los que jamás se comenta de la vida o la política traen a colación que le pegaron a un reportero, que se violentó a un repartidor de comida y que los monumentos fueron “mancillados”. Que la atención se centre en esos hechos es terrible, porque no se habla de la razón por la que ocurrieron las manifestaciones. Se presta especial cuidado a los hombres que estuvieron ahí, no a la manifestación y las razones de las cuales emerge. 

Hablar hasta el cansancio de lo que les sucedió a los hombres que estaban ahí se ha vuelto tendencia. Y es justo por ello que se pide, sugiere y ruega a los hombres que no asistan a las marchas de mujeres. No debemos perder de vista que en otras ediciones buena parte de las notas han sido para lo que hacen los hombres: el que llevaba un cartel que decía “estoy semidesnudo rodeado por el sexo opuesto…”, la pareja heterosexual que, en la marcha del orgullo LGBT de este año, llevaban un cartel que decía “Como pareja hetero, nunca hemos sido discriminados…”. La insistencia de los hombres de tomar parte activa en estas acciones colectivas habla del control, en última instancia. Que las cosas se deban hacer cómo nosotros queramos genera el encono. Por ello las reglas son claras: no asistas. Si asistes, ve a los lados o atrás. Jamás adelante. Esto no se dice porque sí, sino porque no es un movimiento en el que las mujeres (DE CUALQUIER TIPO) deben llevar las riendas, porque ellas se representan a sí mismas. Lo que se busca es escapara de las nociones paternalistas en las que se asume que ellas deben ser guiadas. Dudo mucho que la mujer que destruyó las instalaciones de la PGJ necesite tutela para llevar su vida. Es entonces que podemos explicar el por qué se agredió al repartidor. Era un hombre en medio de una marcha feminista, tomando fotos para el Facebook (o para justificar que no podía avanzar). No era ni un reportero ni mucho menos paramédico. Era alguien que fue a ver qué pasaba. Lo que parece que no queremos ver es que segundos antes el camarógrafo que registró el hecho a fuerza quiere sacar la toma de las personas que están golpeando y pintando una camioneta. Le pegan en el lente y le dicen, agresivamente, que se haga para atrás, pues pone en riesgo a las morras (sic). Le pintan el lente y comienzan a gritar: “¡Hombres atrás, hombres atrás!” Una persona, celular en mano, inteligentemente se aleja corriendo. El repartidor continúa tomando fotografías, quizá pensando que como él no es malono le tienen por qué hacer nada. Sin que lo espere, le pintan el celular con aerosol y luego golpean su bicicleta. Se indigna y comienza a alejarse. Se voltea, grita algo que no puedo descifrar y les enfurece. Enseguida van tras él y le pintan la cara y el casco, la rueda y la mochila. Casi al salir de la pantalla le dice a alguien: ¿Ves estas pinches locas? Termina el vídeo.[2]

Entonces, ¿Qué pasó? Un camarógrafo que estaba haciendo (mal) su trabajo provocó el enojo de las manifestantes, el repartidor no quiso prestar atención y le tocó pagar. ¿Se hubiera podido evitar? Por supuesto, si no hubiera estado ahí parado, si el camarógrafo hubiera atendido a las peticiones y si ningún hombre hubiera estado en ese lugar, haciendo algo que no le correspondía. 

Justo así le pasó a Juan Manuel Jiménez, de ADN40. Un mal reportero en un lugar equivocado, sin preparación y poco profesionalismo. Es por ello que las televisoras deberían tener personal calificado para cada momento y noticia. Los ánimos ya estaban caldeados pues en los medios aparecieron videos que “desmentían” la violación de cuatro policías a una menor de edad. Esto de por sí es horrible pues a pesar de que las pruebas de ello no son contundentes, que se perdieron expedientes, que se divulgó información sensible y que la labor de las autoridades deja mucho que desear virtualmente se cerró el caso. Para quien ha perdido familiares, han sido víctimas de violación o se sientan defraudadas por el sistema penal esto es una afrenta mayor, pues no sólo es que se desestime un caso de violación, sino que esto podría sentar precedentes para poner en duda las posteriores denuncias. Si a eso le sumamos la evidente inexperiencia del reportero y lo impresionante que es estar ante mujeres empoderadas, que le aventaran diamantina y le reclamaran, no a él, sino como representante de los medios, era lo menos que se podía esperar. Es claro que se puso nervioso y no supo contestar a los embistes. Su actitud se convirtió en paternalista: sí, pobrecitas, les creemos. Están enojadas y cosas por el estilo. Lo que le hicieron las mujeres era de esperarse. Insisto en que no debía estar ahí. Ahora, lo que realmente es preocupante del hecho son dos cosas en particular: la persona vestida de negro, que va encapuchada e intenta agredirle. Le lanza un par de golpes y luego se le abraza al cuello sin mayor problema. El reportero le sobrepasa en fuerza y altura. No tiene mayores repercusiones más que molestarle. Mientras que el segundo momento, cuando le ordenan al chico de gorra que golpeé al reportero, ese tiene mayor impacto y hace que las mujeres reaccionen ante la agresión y persigan, señalen e incluso pinten al perpetrador. Termina el video.[3]

Habría que analizar los videos para ver si es que son dos hechos aislados o son parte de una misma acción. Es importante señalarlos porque esto implica que hay intereses que se mueven tras bambalinas. La pregunta de nuevo sería: ¿Podría haberse evitado? La respuesta es la misma. Primero, si no hubieran ido esos hombres, no habría ocurrido. Segunda, si la cadena de noticias hubiera mandado a un periodista y un camarógrafo preparados, quizá la reacción hubiera sido distinta. Pero estos hechos tuvieron lugar y no puede negarse. Y eso está en las noticias. Y es lo que se está comentando. Sin embargo, eso es una contingencia, algo que pasó pero que no tiene mayor trascendencia. Más bien habría que ver a los motivos por los que esas mujeres estaban ahí. Ese es el meollo del asunto: ¿Por qué salieron esas mujeres enojadas (por decir lo menos) a las calles, a destruir la “propiedad privada”, a destrozar el bonito orden en el que estamos? Porque su realidad es distinta a las de los hombres. Porque si no lo hacen de esta manera, no importa, no llama la atención. Porque en realidad están solas. Porque incluso esos que se supone deben protegerlas, las violan, porque aquellas que se supone son aliadas les reprueban, porque aquellos servidores públicos que les deben el puesto posicionan las manifestaciones como golpeteo político. ¿Qué tendrán en la cabeza Elena, Epigmenio o Noroña para restar legitimidad a la violencia o afirmar que la marcha respondía a órdenes de lo que llaman fascismo? Este último va más allá, afirmando, partiendo de un mero supuesto que presenta una serie de videos, que la violación denunciada es falsa. 

Es por ello que insisto: las mujeres están solas en esto. Completamente solas. Por ello, si es hombre y se entera de alguna marcha feminista y no le convocan, como medios o asistente, no vaya. Las fotos que pueda subir a Facebook no apoyan al movimiento, solo le exotizan. Y si de todas formas piensa que NECESITA asistir, hágalo sabiendo que su lugar es atrás o a los lados. Que usted, como hombre, no tiene por qué ser protagonistas en una marcha de mujeres, que exigen equidad y respeto a sus derechos. Créame que ellas pueden hablar por ellas. Que no necesitan nuestro permiso. Usted, como hombre, quédese en casa, viendo los sucesos por la televisión. Ahí les sirve más. Ya ahí pregúntese: ¿Por qué se comenta más esos dos videos que la desestimación de una violación? ¿En verdad son tan poderosos esos dos videos como para restarle legitimidad a una marcha que exige se aclare una investigación, que pide por la seguridad de las mujeres?



[1]Esto no implica que manifestaciones como esa carezcan de valor o tengan incidencia en la vida política. A lo que apunto es que se está poniendo más énfasis en casos aislados. Se presta más atención en los daños colaterales que en los motivos de las manifestaciones. 

[2]https://www.facebook.com/LaEraMX/videos/1072338569823292/UzpfSTExNTMxNjM2NTM6MTAyMTkxNjA1NzE2NjI0ODE/

[3]https://twitter.com/adn40/status/1162527475349327873

Publicado en Análisis social

Defensa de la sátira político y social en medios públicos (en tiempos de la 4T)

Por: Enrique Casillas

 

Comenzaré con la conclusión de este texto, enseguida haré algunos matices: es legítimo y necesario que la sátira política tenga espacio en los medios públicos, como ya sucede en otros lugares de los que pondré ejemplos, es un síntoma de madurez social y política.

Dice el caricaturista Rafael Barajas, El fisgón, en su libro Historia de un país en caricatura (2013) que “el humor desempeña un papel importante en la vida cotidiana de la gente,” y que a pesar de ello, sus manifestaciones populares como la sátira o la caricatura han sido despreciadas por representar “un libertinaje de la imaginación” que atenta contra aquello digno de respeto y, en ese sentido, cita lo que el periodista porfirista Francisco Bulnes señalara al respecto de la caricatura: “Se distinguía por [su] lenguaje tabernario, [su] calumnia fácil [puesto que] educaba al pueblo […] para hacer mingitorios con todas las urnas en que yacían glorias patrias.” La sátira y la caricatura se sitúan en las antípodas del amaneramiento y la parafernalia casi religiosa de tratar al poder y a la historia. La sátira, la parodia y la caricatura políticas son transgresoras por definición propia, no buscan congraciarse con el poder en primer término, sino incomodar.

Relatan los historiadores de la caricatura y el grafiti que ya en la Roma imperial los muros amanecían con pintas en las que el pueblo romano manifestaba sus protestas y burlas en contra del poder, esas burlas y protestas que no podía ni debía hacer en público; además, las pintas eróticas, religiosas, de ofensas privadas y propagandas también estaban. Esas manifestaciones de crítica al poder han evolucionado en la historia, acompañadas de otras expresiones verbales como las rimas y trovas de juglares que en tabernas y calles cantaban historias de príncipes y caballeros, en muchas de las cuales satirizaban a los señores de entonces, lo que los hacía indeseables para las élites (nobleza e iglesia); tan indeseables como necesarios, para hacer propaganda de sí mismos en los pueblos y para atacar a los enemigos cuando fuera necesario.

Muros, panfletos, parodias, canciones y rimas para burlarse del poder han estado presentes a lo largo de la historia de la humanidad. Han servido como estrategia de divertimento y de humillación vigilante de los poderosos, como medio para decirles a los que mandan y ejercen el poder, sea político o discursivo, que la sociedad observa y que no son invulnerables. Ellos viven de su imagen y ponerla en el cadalso del escarnio popular les mantiene en alerta; es un medio de hacerles sentir vigilados y, también, un medio de simplificar y divulgar masivamente una crítica que en otros términos sería inaccesible para las masas, una crítica de la que no podría apropiarse la sociedad tan fácilmente.  

Hace unas semanas se desató una polémica en redes sociales porque en el programa La Maroma Estelar del canal once del Politécnico Nacional se presentó una parodia de la politóloga mexicana Denisse Dresser, quien es una abierta e inteligente crítica de las políticas y de la forma de hacer política del régimen del presidente López Obrador, como lo fue de otros presidentes. A ella la convirtieron en la “la whitexican Madame Didí,” lo que despertó la agria respuesta de múltiples periodistas, políticos y ciudadanos opositores al grupo gobernante en turno. Una de esas críticas vino de la diputada federal Martha Tagle que twitteó: “Qué manera de degradar los contenidos del @CanalOnceTV que venía haciendo muchos esfuerzos por ser una televisión pública con contenidos de calidad. Con la estima que les tengo, pregunto @jenarovillamil @telecomymedios ¿#LaMaromaEstelar es la idea de BBC mexicana que impulsarán?

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Pero, ¿qué fue lo que ofendió verdaderamente a aquellos que sintieron una franca ofensa en esa parodia? ¿les ofendió verse expuestos al escarnio público? ¿fue el hecho de que fuera en medios públicos, cuando la caricatura política en medios privados les ha expuesto decenas de veces? ¿ofende que no sean medios evidentemente autónomos porque sólo parodian a los opositores del régimen? o, simplemente, es que no tenemos una cultura pública para valorar, celebrar y soportar la crítica financiada por el sistema como manera de regulación del poder del sistema mismo.

Hay otros países donde este tipo de prácticas son mucho más agresivas y son celebradas por la sociedad, los políticos y poderosos o, al menos, no son tan frontalmente atacadas porque se entienden como parte de la normalidad democrática. Este es el caso de Pòlonia de TV3, la televisión pública catalana y de Vaya semanita de EITB, la televisión pública de Euskadi, ambas en España; programas distintos pero que pueden servirnos de ejemplo a los mexicanos.

Pòlonia es el programa de sátira política catalana que lo mismo caricaturiza al rey de España, a su presidente y ministros que a jueces, diputados y al presidente autonómico, de cuya administración depende la televisora. Y todo esto lo hace sin ningún miramiento de tal grado que el presidente de la Generalitat catalana actual, Quim Torra, es presentado poco menos que como un títere del anterior presidente, como un sujeto pusilánime cuya administración se ha dedicado a todo, menos a resolver los problemas sociales catalanes y así lo hacen cada semana. En el programa del jueves 27 de junio de 2019 fue representado como la cantante Rosalía en un sketch musical que todavía parece imposible en México.  

 

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Del mismo modo, por ejemplo, representa a los tres líderes de la derecha española como animales en rituales de apareamiento en una parodia de los programas de Animal Planet o de NatGeo Wild; todo con libertad, esa es su normalidad democrática.

Por su parte, en el programa de comedia Vaya semanita de la televisión pública de Euskadi, se caricaturizan a tipos sociales vascos y españoles entre los que están políticos de todo el espectro que son expuestos como objeto de humor, eso es su normalidad democrática.

La parodia, sátira y caricatura políticas son armas arrojadizas que no buscan la lisonja sino la ofensa o, al menos, generar incomodidad en aquellos que son objeto de las burlas; la sátira es una suerte de observatorio público que sirve para exponer al poderoso y no hay razón para que esto no sea financiado y tenga espacio en los medios públicos; bueno, quizá la única y fundamental, sería su uso faccioso por parte del régimen.  

Los comediantes y generadores de parodias y sátiras en medios públicos mexicanos deberán acostumbrarse a que, cuando pisen cayos de los poderosos o de los que tienen acceso a micrófono, recibirán fuertes reprimendas y hasta exigirán sus cabezas. Los poderosos y los dueños tradicionales de la voz deberán entender que sus acciones serán y deben ser objeto de burla; harán de ellos una caricatura como medio simple, de ágil comprensión, de “aislar el defecto físico, mental, social o moral de su modelo y magnificarlo [ para extraer] la esencia vituperable de su presa [no para] extraer los demonios de su presa, sino simplemente exhibirlos”, como dice El fisgón.

Que haya una verdadera independencia del poder que permita a esos parodiadores burlarse y caricaturizar al presidente López Obrador y a los miembros del régimen… esa es otra historia que parece lejana de alcanzar, esa es nuestra aún lamentable normalidad democrática, pero éste es un buen paso.  

Publicado en Crítica

Plan Nacional de Desarrollo, la voz del Ejecutivo Federal y nada más

 

Por: Erika Crystal Zavala López

En los próximos días será votado por el Pleno de la Cámara de Diputados el Plan Nacional de Desarrollo presentado por el Ejecutivo Federal el pasado 30 de abril, un plan que no integra las voces de ciudadanos recabadas por el gobierno federal.

El Plan Nacional de Desarrollo ha generado una serie de críticas y discusiones en las que se evidencian las deficiencias metodológicas y técnicas del documento, pero sobre todo en el que queda clara la ausencia de estrategias, objetivos y metas para hacer que México crezca y se desarrolle de manera competitiva.

Dicho Plan, que ha sido descrito por el Presidente de la Comisión de Desarrollo Democrático de la COPARMEX, Juan Manuel Barba, como “un listado de buenos deseos, en el que México se merece más”, ha sumado pronunciamientos de inconformidad por varios de los sectores económicos, académicos, políticos y sociales en los que incluso se ha señalado por el Movimiento para el Desarrollo Liderado por las Comunidades (MovDLC) -que cuenta con el apoyo de 241 instituciones sociales, colectivos y 715 ciudadanas y ciudadanos-, la falta de apego a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como a la Ley de Planeación y la Guía Técnica y Metodológica del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 emitido por la SHCP.

Si bien, ya se ha escrito en diferentes medios sobre las carencias de fondo con las que cuenta el Plan Nacional de Desarrollo, sobre temas medulares que pueden ser englobados en el Desarrollo Sostenible, en particular el presente artículo pretende centrarse en la forma que, finalmente como diría Jesús Reyes Heroles, “en la política la forma es fondo”.

Y en esta “forma”, el presente Plan ha sido edificado bajo un proceso engañoso que alude a la participación ciudadana pero que no la integra. En apariencia, para construir el Plan Nacional de Desarrollo se llevaron a cabo 3 foros a nivel nacional, 32 foros estatales numerosas mesas sectoriales, y foros especiales que tuvieron la “intención” de priorizar a los sectores y personas que habitan todo el país, pero en la realidad, MovDLC ha denunciado en su pronunciamiento sobre la elaboración y presentación de dos documentos distintos por parte del Ejecutivo, de los cuales solo uno fue presentado y será votado por la Cámara de Diputados.

La controversia en esto surge, cuando curiosamente el documento presentado como el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, que será votado, es el documento que no guarda relación con los ejercicios de participación y consulta efectuados el pasado marzo, lo que podría suponer un acto de completa simulación que busca legitimar al Plan por medio de consultas y voces que finalmente no fueron integradas.

Sin embargo, no es de sorprender que el documento presentado a los Diputados para su aprobación se encuentre sumamente alejado de la perspectiva ciudadana, académica y empresarial, puesto que en definitiva el Plan Nacional de Desarrollo fue elaborado bajo los mismo vicios que han sido recurrentes en las administraciones pasadas –esas que el Presidente ha bautizado como la mafia del poder-, en donde su construcción y planeación depende de la pluma de “especialistas” que trabajan en la comodidad de sus oficinas tratando de plasmar en el papel lo que no se puede sostener en la realidad que, dicho sea de más, desconocen, y todo esto bajo una narrativa romántica del Ejecutivo sobre lo que espera realizar, aunque no explique y sustente cómo.

Cabe recalcar que no existe sorpresa en lo anterior, porqué el presidente de México ha demostrado en varias ocasiones que para él ejercer la participación ciudadana significa esbozar preguntas al vapor en mítines políticos y contar a ojo de buen cubero las manos levantadas. Entendiendo este contexto, lo que sorprendería es que tuviésemos una planeación de nación que cuente con fundamentos metodológicos y técnicos y que además incluya un ejercicio real de consulta ciudadana.

Al final del día, el Plan Nacional de Desarrollo se convierte en el perfecto reflejo de la línea de trabajo que el Ejecutivo ha desempeñado y desempeñará durante lo que resta del sexenio, en dónde el discurso sin sustento es el que impera y en la ejecución la realidad sea otra. Entendiendo lo anterior, resulta comprensible que si en la forma es deficiente, el fondo también lo es y, por ello, la versión presentada a la Cámara de Diputados carece de Desarrollo sostenible, se encuentra cargado de la Dogma política presidencial, se mantiene lleno de buenas intenciones pero con nula definición de estrategias, metas y objetivos, en pocas palabras: es totalmente congruente con lo que el Gobierno Federal es hoy en día y será durante el sexenio.

Publicado en Crítica
Martes, 23 Abril 2019 17:58

Cabaret PoliMex

Cabaret PoliMex

 

Por: Lalo Carrillo

 

Casi todos los días nos topamos con columnas de opinión y demás productos comunicacionales que provienen de la esfera de deliberación democrática. Vemos a muchos políticos que esgrimen sus verdades irrefutables, sublimes o hermosas y otros más que apuntan sus obuses argumentales contra sus adversarios.

La lucha siempre ha estado en el terreno de lo discursivo, en el plano de las ideas para posteriormente darle forma a nuestra realidad. Es aquí, donde los medios de comunicación y la sociedad civil no debemos cederles a los políticos por más tiempo ese espacio que no les corresponde exclusivamente y que por derecho es de todos.

Como lo dijo Baudrillard, vivimos en la hiperrealidad, en un mundo contado por otros, en este caso son las industrias de la información y comunicación las que lo hacen, ya sea en medios tradicionales o redes sociales, cuya dinámica se basa en tomar los discursos de los políticos o acontecimientos sociales, adaptándolos a diferentes formatos para facilitar su rápida distribución y consumo masivo. Aunque nosotros seamos productores y espectadores de esta realidad, estamos incapacitados para controlarla, pero no así para analizarla, entenderla y exigir nuevas narrativas con diferentes mensajes.

Hoy los abusos de poder y crímenes de Estado quedan impunes, ocupan en nuestra sobresaturada agenda de información la misma cobertura que los zapatos viejos del presidente o el noviazgo de alguna celebridad. Sin embargo, nuestro tipo de cambio en los asuntos de interés público y de relevancia gubernamental, sigue siendo la obsolescente fantasía del conflicto y el espectáculo en el que todos somos felices “audiencias”, donde siempre el show debe continuar.

Pero ¿quiénes son los que conforman este conflicto-espectáculo? ¿Es acaso que tenemos una clase política que solamente habla de sí misma y nosotros somos unos simples mirones sin voz con un voto sólo cada jornada electoral? Claro que sí, así ha sido y la respuesta siempre son los políticos y nunca la sociedad civil. Salvo algunas expresiones o escándalos mediáticos que nacieron “espontáneamente” pero que fueron impulsados por grupos políticos constituidos y en todos los casos caducaron en la agenda mediática, convirtiéndose en un adorno discursivo de las “disidencias”.

Es aquí donde debemos centrar el debate que atraviesa los tres poderes de la democracia, la sociedad y la opinión pública. Detengamos todas sus palabras y mensajes frívolos, no podemos creernos la intención de lo que nos dicen sin analizar la significación e impacto social que pudieran llegar a tener sus posicionamientos. Es tiempo de exigir a nuestra clase política que deje de bombardearnos con sus temas y sus agendas en las que ellos son la estrella, donde la construcción de su imagen abusa y remarginaliza a la propia sociedad, su figura no debe ser noticia sobre la miseria humana. Pongamos a la sociedad como razón del debate, contraargumentemos con inteligencia y pidamos muestren su trabajo con base social.

En México, para que exista la puesta en escena de la simulación política debe haber un escenario, estrellitas o actores, así como un público que paga por ver y aplaude sus gracias. Estamos viviendo en carne propia que aquí es más difícil dejar de ser foca aplaudidora o una vedette de la política que exigir o comunicar resultados.

Publicado en Crítica
Viernes, 08 Febrero 2019 03:45

Sin voto, ¿no hay dinero?

Sin voto, ¿no hay dinero?

Por: Rafael Curiel Estrada*

Hace unos días Pedro Kumamoto, -el primer diputado independiente en el Congreso del Estado de Jalisco- anunció su intención para fundar su propio partido político en la entidad. ¡Así es!, el chico que se dio a conocer en la escena política local y nacional proclamando el discurso de “los muros sí caen”, desafiando la lógica del sistema de partidos, ahora busca fincar su movimiento en el partidismo.

Pero, más allá de la sorpresa de la ciudadanía, la crítica de propios y extraños o el entusiasmo de los correligionarios y simpatizantes, destaca la posibilidad de acceder al financiamiento público para su partido.

Esa forma de obtener recursos, indudablemente, es objeto de crítica por parte de la opinión pública, sin embargo, es un derecho constitucional para todos los partidos políticos y también resulta que es uno de los temas socorridos por quienes buscan posicionarse en el agrado del elector.

Con ese tema y bajo el lema de “sin voto, no hay dinero”, Pedro Kumamoto se lanzó en su faceta de político independiente por la disminución del financiamiento público a los institutos políticos. La historia es por todos conocida y la reforma electoral aprobada en la pasada legislatura, consiste en la modificación de la fórmula para calcular el monto de recursos públicos en dos momentos: en años no electorales y en años electorales.

El financiamiento público a partidos políticos nacionales con registro estatal (1) se calcula de la siguiente manera:

.::. En años no electorales se multiplica el total del Padrón Electoral en Jalisco por el equivalente al 20 por ciento del valor diario de la Unidad de Medida y Actualización, es decir, 5,712,431 (2) por 16.89 (3), lo que da como resultado un total de 96,528,659 millones de pesos.

.::. En años electorales se multiplica la votación inmediata anterior en la elección de diputados locales por el equivalente al 65 por ciento del valor diario de la Unidad de Medida y Actualización, es decir, 3,462,499 (4) por 54.91 (5), lo que da como resultado un total de 190,125,820 millones de pesos.

El financiamiento público a partidos políticos locales (6) se calcula de la siguiente manera:

.::. Indistintamente del año, se multiplica el total del Padrón Electoral en Jalisco por el equivalente al 65 por ciento del valor del Salario Mínimo vigente, es decir, 5,712,431 (7) por 66.74 (8), lo que da como resultado un total de 381,259,070 millones de pesos.

De lo anterior, se puede advertir que, los partidos políticos locales tienen acceso a una fórmula que les garantiza más recursos públicos respecto a los partidos políticos nacionales con registro estatal. Es decir, los partidos locales que logren su registro en el estado de Jalisco, eventualmente, estarían recibiendo más recursos públicos que los partidos tradicionales.

Cabe aclarar que existen dos bolsas de recursos, siendo una para partidos políticos nacionales con registro estatal y otra para partidos locales.

De esta manera de acuerdo con la legislación vigente, hipotéticamente le aseguraría mayores recursos al posible partido de Pedro Kumamoto. Sí, el mismo chico que cuestionó las prerrogativas partidistas pero que hoy convenientemente traza como destino de su agrupación formar parte del catálogo de partidos en Jalisco.

La pregunta aquí sería ¿Pedro Kumamoto ignora que las disposiciones legales que le estarían favoreciendo? o ¿el interés de conformar a Wikipolítica como partido político obedece a un análisis de dichas ventajas? ¿De qué se habrá dado cuenta el político independiente que ahora quiere ser parte del sistema anticuado y ventajoso de partidos que antes desdeñaba? ¿Sin voto, no hay dinero?

Curioso es el caso de los partidos políticos en Jalisco, donde sin voto, ¡sí hay dinero!

*Rafael Curiel Estrada asesor legislativo en el Congreso de Jalisco

Referencias:

(1)Constitución Política del Estado de Jalisco, artículo 13, fracción IV, inciso a)

(2)Padrón Electoral de Jalisco, con fecha de actualización al 01 de febrero de 2019, en la página oficial de internet del Instituto Nacional Electoral.

(3)De conformidad a la información publicada en la página oficial de internet del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, fecha del 07 de febrero de 2019, el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización es de 84.49 pesos.

(4)Votación total emitida en la elección para Diputados Locales en el proceso electoral 2017-2018. Información disponible en la página oficial de internet del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco.

(5)De conformidad a la información publicada en la página oficial de internet del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, fecha del 07 de febrero de 2019, el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización es de 84.49 pesos.

(6)Ley General de Partidos Políticos, artículo 51.

(7)Padrón Electoral de Jalisco, con fecha de actualización al 01 de febrero de 2019, en la página oficial de internet del Instituto Nacional Electoral.

(8)De conformidad a la publicación del día 26 de diciembre de 2018 en el Diario Oficial de la Federación, el valor del Salario Mínimo General Diario para el año 2019 asciende a 102.68 pesos.

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Miércoles, 20 Junio 2018 16:23

¿Cuándo las fronteras nos robaron la humanidad?

¿Cuándo las fronteras nos robaron la humanidad?

Por: Erika Crystal Zavala López

 

El 07 de mayo de 2018, el Presidente de Estados Unidos de América ordenó la política “Tolerancia cero” paralos migrantes, con ella logró separar cientos de familias, llevando a los padres indocumentados a las cárceles federales y dejando a los niños (muchos de ellos menores de 12 años) en jaulas dentro de los centros de detención; solos, lejos de sus progenitores.

Los testimonios, imágenes y videos que documentan lo que está pasando en Texas con las familias y los hijos de padres indocumentados son simplemente desgarradores, pero lo resulta más la incertidumbre sobre la existencia de un procedimiento claro para la reunificación de las familias. Un problema sumamente preocupante.

Trump ha prometido, en un acto en la Casa Blanca el pasado 18 de junio, que EU “no será un campo de inmigrantes y no será un campo de acogida de refugiados. Lo que está ocurriendo en Europa y otros lugares, no lo permitiré, no bajo mi vigilancia”. Y a nadie nos cabe duda que en estos momentos, Estados Unidos no es un lugar de refugio, que dista mucho de ser la nación que en algún momento brindaba la esperanza y las oportunidades, de vivir el “sueño americano”, algo que fue posible durante décadas, al acoger a miles y miles de migrantes que edificaron una nación frente al símbolo más emblemático del país: la Estatua de la Libertad. No, nos queda claro cómo se llegó a este punto, por el contrario, el país de la libertad hoy más que nunca puede ser aparejado a los campos de concentración Nazi de la Alemania de 1944, lugar de persecución que, cimentado una política mal entendida nacionalista, llevó a la muerte de aproximadamente 6 millones de judíos.

Pero, ¿cuál ha sido el delito de estas familias? ¿Cuál ha sido el delito de estos niños que hoy lloran de miedo al ser separados de sus padres y que duermen enjaulados como animales?

Su delito fue cruzar una línea fronteriza sin documentos, buscando un lugar que les brindara mayores oportunidades laborales y económicas a sus progenitores, arriesgando la vida y su seguridad ante la falta de oportunidades en sus países de origen, orillados a dejarlo todo al no tener más que perder, porque no hemos podido humanizar las políticas económicas, ni erradicar las desigualdades.

Sin embargo, más allá de los delitos en materia migratoria que pudieron cometer los miles de indocumentados que hoy se ven brutalizados ante la acción del gobierno estadounidense, está la inaceptable violación a derechos humanos que están viviendo estos menores de edad; estos miles de niños a lo largo de semanas han sido violentados ante acciones inhumanas, roto en ellos todos los convenios y tratados internacionales en materia de derechos humanos, que proclaman la defensa de sus derechos y de los cuales ha sido parte Estados Unidos, tales como: la Declaración de los Derechos del Niño (20 de noviembre de 1959); Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la Administración de la Justicia de Menores (Reglas de Beijing, adoptadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 40/33 de 1985); Declaración sobre los Principios Sociales y Jurídicos Relativos a la Protección y el Bienestar de los niños, con particular Referencia a la Adopción y la Colocación en Hogares de guarda, en los Planos Nacional e Internacional (adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 41/85 del 3 de diciembre de 1986); Convención delos Derechos del Niño (20 de noviembre de 1989).

Sí bien, Donald Trump puede dictar acciones y medidas migratorias dentro de su país, de lo que no tiene derecho es de que dichas acciones vulneren, violenten y pisoteen los derechos humanos de las personas, esos derechos humanos que nos costaron a todos una Segunda Guerra Mundial y que en su momento fueron proclamados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en donde la Primer Dama de Estados Unidos, Eleanor Roosvelt, fue fuerte promotora a través de la Comisión de los Derechos Humanos que presidía. Y en donde el Presidente Donald Trump da claramente la espalada al salirse ayer 19 de junio de 2018 del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Y ante todo esto, en un contexto alterno sumado a lo anterior, ante las atrocidades que están viviendo nuestras hermanas y hermanos mexicanos y México-estadounidenses, quedan las interrogantes: 1) ¿Las medidas ejercidas por Peña Nieto como presidente de México, a través de su Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray están siendo efectivas para defender a sus connacionales? 2) ¿Qué acciones de presión económica, política o internacional ha realizado a lo largo de estas seis semanas para frenar la violación de derechos humanos a las niñas y niños de padres mexicanos indocumentados? 3) ¿Qué están haciendo los gobiernos estatales, en este caso el de Jalisco, para presionar al gobierno estadounidense y defender a los jaliscienses que están sufriendo en Texas?

La respuesta es clara y la podemos resumir en una palabra: nada. Las acciones del presidente Peña Nieto puede ser catalogadas de débiles y poco categóricas. Por otra parte, a duras penas hasta el día de ayer, 19 de junio, y después de seis semanas de acciones brutales, el Gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, a través de su cuenta de twitter ha condenado las políticas migratorias de Trump. Ha tenido seis semanas para generar una estrategia o acción para brindar el apoyo que se necesita y ha este día que dice haber instruido a las autoridades migratorias locales para brindar apoyo. No obstante, no quedan claros los mismos puntos, ¿qué acciones se están realizando desde Casa Jalisco Los Ángeles ante la “barbarie totalitaria” (como él la ha llamado) para ayudar a nuestros compatriotas? ¿Habrá medidas en materia económica, legales o políticas que desde el gobierno estatal se ejerzan para presionar a las autoridades estadounidenses a frenar las acciones migratorias?

Es necesario decir, que si bien las autoridades no están haciendo nada contundente, nosotros como mexicanos no podemos ser omisos, antipáticos e indiferentes ante lo que está pasando. Debemos alzar la voz por aquellos que hoy están siendo callados, debemos presionar con fuerza por aquellos que hoy están siendo sometidos y violentados. No podemos dejar de actuar, no podemos permitir que esto siga pasando. Debemos hoy más que nunca mostrar la fuerza ciudadana y exigir a nuestras autoridades por medidas contundentes e inmediatas que pongan un freno a esta crueldad.

En lo que a mi corresponde, me siento obligada al ser México-americana, hija de padres que en algún momento fueron indocumentados y cruzaron de “mojados” por la frontera, a no quedarme callada ante estas brutalidades.

Como ciudadana de dos países y en pleno uso de los derechos que ambos países me han dado y otorgado, exijo enérgicamente acciones contundentes de parte del presidente de México, Peña Nieto, para ejercer medidas legales ante los organismos internacionales y frenar los actos inhumanos que viven nuestras y nuestros connacionales.

Exijo enérgicamente acciones contundentes de parte del gobernador del estado de Jalisco, Aristóteles Sandoval, para en la medida de sus facultades y atribuciones ejerza presión para frenar la violación de derechos humanos que viven nuestros niños y niñas en EU.

Y exijo enérgicamente al presidente de los Estados Unidos de América que detenga la política de “Tolerancia Cero” que ultraja y deshumaniza a miles de personas, entre ellas ciudadanos norteamericanos de padres indocumentados.

Exijamos todas y todos con fuerza ante un “¡No al trato inhumano a migrantes indocumentados!” un “¡Sí por un trato digno, y respetuoso de los derechos de las niñas y niños que hoy lloran ante la separación de sus padres!” Porque es nuestra obligación como ciudadanos del mundo no seguir permitiendo que las fronteras nos roben la humanidad.

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La escuela politécnica: el socialismo en las fauces del capitalismo

Por: Enrique Casillas

 

Las culturas subordinadas […] participan de momentos de

autoproducción así como de reproducción; son contradictorias por

naturaleza y llevan la marca tanto de la resistencia como de la reproducción.

(Henry A. Giroux)

 

Durante el gobierno del General Lázaro Cárdenas, entre 1934 y 1940, México experimentó una importante serie de sucesos relacionados con la vida económica y cultural que en gran medida marcaron el desarrollo de las décadas ulteriores. El General Cárdenas abrió las puertas del país a los transterrados españoles que fundarían la Casa de España que a la postre sería el Colegio de México, nacionalizó el petróleo y se decidió por la instauración de la educación socialista en México.

En este entorno de trascendentales cambios encontramos un dicho de Cárdenas, citado por Monteón González (1986), que empata con la idea marxista de escuela:

[buscaba terminar con] . . . la escuela anodina, que sólo enseña a leer, a escribir, a clasificar las plantas, que desarrolla, en fin, una habilidad manual e intelectual en cada individuo y que lo deja entregado a sus propios impulsos. La escuela es un arma de combate, un instrumento de precisión que hace conocer la vida social, que la crítica y la sujeta a la influencia de las normas transformadoras.

Por su parte, el proyecto educativo marxista, de acuerdo con Jesús Palacios, que cita e interpreta a Marx y Engels, pretende que “la enseñanza intelectualizada, con su contenido de clases específico debe ser sustituida por una «pedagogía del trabajo»” (1984, pág. 342).

Así, esta educación cardenista, que es al tiempo marxista, pretende pasar de una escuela que enseña contenidos ajenos a la formación para el trabajo a una escuela que constituya una iniciación en la vida productiva; pero ésta es una escuela que, como todas, requiere de un entorno social más amplio que la escuela misma, es decir, una escuela inserta en un entorno socialista. En este sentido es que considero que el modelo educativo socialista instaurado por el General Cárdenas vino a fortalecer la reproducción social de la división de clases propia del capitalismo, en particular, la Escuela Politécnica.  

El nuevo modelo vino a afianzar la visión capitalista de la forma más eficiente posible: educó a la clase obrera para incorporarse a la producción y negociar con su único capital, el trabajo. De esa forma, la escuela socialista del programa cardenista fortaleció al capitalismo a la manera que lo definen Baudelot y Establet (1980, págs. 252-254): ellos afirman que el “aparato escolar” contribuye en la reproducción del status quo capitalista por dos vías, primero contribuyendo a la formación de la “fuerza de trabajo” y a través de la inculcación de la ideología burguesa.

En el caso de la educación socialista instaurada por Cárdenas en su Plan sexenal, la primera vía se cumple a cabalidad, forma para el trabajo, aun cuando la segunda no, en tanto que la educación logró inocular la base ideológica que afianzó la conciencia de clase que habría surgido en México de los proyectos obreros del sindicalismo católico de principios del siglo XX y el proyecto agrario de la Revolución Mexicana.

Formar para el trabajo, misión hacia la que tiende la educación socialista se desarrolló a cabalidad, pero México no se convirtió en un país socialista.

El Instituto Politécnico Nacional, creado en 1936 con fundamento en las ideas educativas socialistas e, incluso, con el nombre mismo que daría Marx a uno de los atributos esenciales de la educación, “politécnica”, vino a constituir el símbolo nacional de la formación técnica de nuestro país, vino a convertirse en el medio por el cual los obreros accederían a la formación científica polivalente a la que aspiraba el socialismo, aun cuando después volvería al modelo liberal de la especialización (Rodríguez A., 2002).

Que el IPN, como el resto de escuelas politécnicas que se abrieron en todos los estados del país haya formado para el trabajo fue un paso ambicioso en la agenda socialista en México; sin embargo, México siguió orientado en su economía por la lógica capitalista, lo cual convirtió al proyecto emancipador de clase de la educación politécnica en una aspiración frustrada y contraproducente, pues fue una herramienta más, muy efectiva, para fortalecer las relaciones sociales propias del capitalismo, en que hay una masa obrera que vende como mercancía su trabajo a una reducida clase capitalista que es propietaria y controladora de los medios de producción.

REFERENCIAS:

Baudelot, C., y Establet, R. (1980). La escuela capitalista. México: Siglo XXI.

Monteón González, H. (abril-junio de 1986). El Instituto Politécnico Nacional: proyecto educativo revolucionario del Cardenismo. (ANUIES, Ed.) Revista de la Educación Superior, 15(58).

Palacios, J. (1984). K. Marx y F. Engels: Las bases de la pedagogía socialista. En J. Palacios, La cuestión escolar (págs. 334-350). Barcelona: Laia.

Rodríguez A., M. d. (2002). Historia de la educación técnica. Obtenido de Diccionario de Historia de la Educación en México: http://biblioweb.tic.unam.mx/diccionario/htm/articulos/sec_14.htm

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David Páramo. La racionalidad servida con medias verdades

El día de hoy veía una capsula de Ciro, de su Facebook oficial.[1]En ella aparece David Páramo. El periodista y comentarista financiero que se la carga contra (quienes él afirma que son) chairos. De antemano debo decir que no soy su fan. Quizá por ignorancia, pues desconozco el total de su trabajo. Sin embargo, lo que hace con Ciro me parece de muy, MUY mal gusto. Además de que está tatuado y, evidentemente, “no podemos confiar en él”, por eso.[2]El tema que abordaron, en esta ocasión, fue el nuevo aeropuerto, ese que tanta polémica ha causado. Hasta yo caí en el trolleo, por los afores. La cuestión que quiero traer a colación es la retórica que utiliza para sustentar sus argumentos, usada generalmente para crear fake newso dirigir la opinión. Es importante dar cuenta de ello, porque muchos, incluso yo, damos por cierto, a veces acríticamente, lo que encontramos en Facebook o Twitter. Para comenzar prestemos atención a la frase que emite el susodicho, justo antes de afirmar que Carlos es patriota, comprometido, inteligente: “El salario es lo que acaba la pobreza. No los programas de ayuda social.” Esto no es menor ni carece de intencionalidad. Y no me refiero a la intencionalidad de una “mafia del poder”, como la de Andrés, sino a algo mucho más profundo y que se cuela en nuestra misma esencia, como sugieren Marcuse, en tanto industria cultural y el control demencial de Huntington. Esos lugares que nos dicen qué desear y cómo desear eso que deseamos. Con lo anterior, afirmo que lo dicho por David no es inocente, ni azaroso. Nos encontramos en el marco coyuntural de unas elecciones muy poco legítimas y los candidatos son muy pobres, poco confiables o casi refritos de otras épocas. La parte positiva (o negativa) es que, en este momento, en 2018, tenemos un mayor acceso a la información. Aunque en muchos casos, no sea enteramente fidedigna y corresponde al receptor discernir y discriminar entre lo acertado y lo (demasiado) tendencioso. Ello sesga nuestras decisiones, como por quién votar. En este caso, afirmar que el salario es lo que acaba la pobreza es acertado, pero incompleto. Un salario digno, por supuesto que me hará dejar de ser pobre. Sin embargo, David sólo habla de eso, del salario, pero parece olvidarse de todas las condiciones estructurales que el concepto implica. Si bien, un buen salario es lo más eficaz para combatir la pobreza es verdad, no es una verdad completa. Pareciera como si el salario se generara de la nada y fuera igual para todos. No menciona que las condiciones laborales de la mayoría de los mexicanos son deplorables y rayan en la miseria. Y ni qué decir de la casi nula generación de empleos bien remunerados.[3]La forma en la que él lleva su línea argumentativa es bastante meticulosa, por no llamarle engañosa, puesto que exclusivamente señala las partes positivas de la construcción del aeropuerto, afirmando que es “un gran polo de desarrollo”. Y quien diga lo contrario, actúa de mala fe, porque “todo mundo razonable” sabe el beneficio que esto implica. Su aseveración posiciona al espectador, que no coincide con lo que el sustenta, como ignorante. La parte más importante de esto es que, quienes vemos estas noticias y decidimos, como él mismo menciona, con poca información, podemos prendernos a discursos similares y creer, sin conocer la fotografía completa. Mas estoy de acuerdo con él: negar que el aeropuerto implica desarrollo, es insostenible. Sin embargo, habría que ver ¿Desarrollo para quién? Sí, por supuesto que se generan empleos. Sí, claro que se activa la zona. Empero, los beneficios no son en su totalidad para los residentes o locatarios, sino para los inversionistas. La derrama económica no es la misma, para todos. No es el mismo “salario” para el empleado del Starbuckso el mesero del Sandy’s, que el del empresario que recibió una concesión y con ella aportó capital para la construcción del aeropuerto. Ahí radica el problema: que personas como él defienden que una macroeconomía “sana” deviene NECESARIAMENTE una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos, lo que está alejado de la realidad, nuestra realidad, la de las personas de a pie, por decirlo de alguna manera. Para David y sus símiles, si las empresas y negocios de Carlos generan buenos dividendos, nosotros, los demás que no somos ases financieros, estaríamos recibiendo, por un cierto tipo de filtración, los beneficios de ello. No por nada afirma que 400 mil mexicanos viven DIRECTAMENTE de Carlos, como si sus empleados no hicieran más que mamar lo que sus empresas, junto con sus trabajadores producen. Lo que David dice es que la sola presencia de Carlos genera riqueza, no todo el entramado de personas que laboran con él. Eso lo vemos en su afirmación de que quienes generan riqueza son los empresarios. Según él, ellos son los que salvan este país de la catástrofe financiera. Inclusive afirma que los impuestos que ellos aportan son los que mantienen funcionando al país, más allá de la administración buena o mala, como dice, por parte de las instituciones gubernamentales. Como si el I.V.A o el I.S.R. de lo que consumimos quienes no somos empresarios, no se sumaran al mismo erario o fueran simples minucias. David omite las concesiones que les dan a las multinacionales, exentándoles de pagar impuestos, con tal de que “inviertan” acá. Pareciera que, en última instancia, nosotros, los ciudadanos no contamos para la economía. David posiciona a los empresarios casi como mesías, quienes son los encargados de salvarnos de las peripecias del mundo moderno, de la ineficacia de los políticos y las instituciones. ¡Incluso afirma que Carlos hace más, en una semana, que lo que TODOS los programas que pueda haber para combatir con la pobreza! Es entonces que debemos preguntarnos: ¿La mafia del poderle está pagando, para afirmar tales cosas y denostar contra Andrés? Quizá. Pero, más allá del sueldo que recibe de la empresa a la que está afiliado, probablemente esté convencido de lo que dice, pues él simplemente habla como economista. Y desde ese lugar es que emite sus juicios. Sin embargo, sus palabras buscan legitimar la línea que, a riesgo de sonar comunista trasnochado, el neoliberalismo impone, la que los empresarios rapaces buscan mantener: la acumulación y el “libre” mercado. Esa en la que la ilusión de equidad es el argumento falaz para que todos aspiremos a ser como Carlos. Pero no hay que perder de vista las relaciones que cada cual tiene, que son las que en verdad determinan mi éxito financiero, más allá de lo que dicen los gurús de los emprendedores. Si bien es posible, uno en un billón podría lograrlo. Sin embargo, si como Carlos, tuviéramos todos nosotros amigos ricos y poderosos que nos den las mismas facilidades para comprar empresas como Telmex, seguramente sería mucho más fácil accesar al salario que terminará con la pobreza, como dice David. Como dije antes, él tiene razón. A medias. La otra parte, la parte que representa el 42% de trabajadores mexicanos casi en miseria, habla desde lugares distintos: desde donde desayunas o te vas en camión, desde el taxi colectivo, desde los bonos y como se cuenta con ellos, desde soportar al jefe, desde las 12 horas laborales, desde las pocas o nulas prestaciones, desde las jornadas extenuantes. Desde ahí hablamos la mayoría a los que un salario no nos representa el éxito financiero, sino la pura supervivencia. Por ello, es necesario tener la mayor cantidad de información, sobre los temas que nos interpelan, puesto de que otra manera, los “líderes” de opinión, como David, o los “influencers”, como Callodehacha pueden hacernos pensar como ellos, con argumentos (medio) verdaderos.

Y aquí, mi invitación: en última instancia, en un momento coyuntural como este, habría que preguntarse qué tanto de lo que creemos sobre los candidatos es basado en información fidedigna, pura opinión o meros prejuicios. Ahí es donde habría que poner especial atención, más allá de la pura militancia o el desprecio por cualquier partido, de cualquier color. Ahí es donde el ejercicio de la ciudadanía cobra relevancia, en tanto que es informada y razonada, no porque lo leí en Facebook…

[1]https://www.facebook.com/CiroGomezLeyva/videos/1969867419931069/UzpfSTU3MzQxOTczMjc0OTE3OToxNzI2Mzc0MDI0MTIwNDA1/

[2]Ojo: esto es sarcasmo, que alude a un prejuicio y es completamente ad hominem. Yo tengo tatuajes.

[3]https://www.animalpolitico.com/2017/12/trabajadores-mexicanos-salario-minimo/

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De Vasconcelos a AMLO: Los discursos del poder

Los discursos políticos suelen reciclarse con el tiempo.

Prueba de ello son los puntos de contacto entre

el discurso de José Vasconcelos y el de AMLO

La historia suele repetirse, una vez como derecha y luego como izquierda, o desde la izquierda hasta la derecha; sin modificar la identidad de los discursos que luchan por el poder.

Me resulta una retórica sumamente aburrida, aunque quizás muy persuasiva para un amplio tipo de público, el conjunto de estrategias electoreras contra AMLO al compararlo con figuras actuales del contexto internacional (Maduro) o con figuras del pasado cuya infamia ganada a pulso perseguirá durante mucho tiempo (Hitler). Cuando es posible usar estrategias retóricas más vinculadas con nuestra propia historia. En relación a ésta, reza un dogma ya popularizado: "quien no conozca la historia está destinado a repetirla”.

A ojo de buen cubero, y revisando someramente la historia, me encuentro con el primer y verdadero candidato independiente: José Vasconcelos, quien fue azuzado para la contienda presidencial por un grupo de jóvenes que habían fundado clubes para el apoyo de su candidatura, en contra de Pascual Ortiz Rubio postulado por la naciente ignominia Partido Nacional Revolucionario (PNR). Como si de arquetipos platónicos se tratara, me encuentro con un par de afirmaciones vasconcelistas que me remiten a nuestro mesiánico candidato. Después de uno de sus tantos autoexilios al extranjero, el 10 de noviembre de 1928, Vasconcelos dice en Nogales, con la mismísima voz de un cristo redivivo:

Vuelvo a la patria después de cuatro años de dolorosa ausencia y me sorprende la fortuna al llegar, para revelarme la fuerza que late en el pueblo, para decirme que por la voz de los compatriotas aquí reunidos y por las voces de otros muchos hermanos, que es la hora del destino la que vuelve a afrentarnos una ocasión salvadora. Y hay razón para que nos preguntemos todos afanosamente si va a pasar otra vez en balde la ocasión (Vasconcelos, “El proconsulado”, 1939, p. 29).

El arquetipo se repite en su forma derechosamente católica (la ocasión salvadora) y en su forma de izquierda-derechosa (la esperanza de México)... Paso seguido, afirma un amenazante Vasconcelos:

“...no acataré el resultado ni de la intriga, ni de la imposición, ni de la fuerza” (Vasconcelos, “El proconsulado”, 1939, p. 29)

Este arquetipo toma forma de tigre en la actualidad...

La prédica continúa por los mismos derroteros de voz profética:

La revolución necesita por fin llegar a los espíritus. Lo primero que hay que cambiar es nuestra disposición hacia la vida, sustituyendo al encono con la disposición generosa. Sólo el amor entiende y por eso sólo el amor corrige. Quien no se mueve por amor verá que la misma justicia se le torna venganza. (Vasconcelos, “El proconsulado”, 1939, p. 31).

Una vez más, el arquetipo persiste, de la Revolución del Amor a la otrora República del Amor, hoy República del Perdón y la Purificación.

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Martes, 02 Enero 2018 20:15

México bate récords

México bate récords

No sé ustedes,pero la verdad es que yo estoy consternado con este año que acaba de terminar. Fue, en pocas palabras, el año más mortífero en la historia reciente de México, por lo menos desde la década de los 60. La cifra anual total parece que está rebasando los 30,000 asesinatos, aunque el SNSP aún no libera las cifras de diciembre de 2017. El que tenía el récord era el 2011, con una tasa alrededor de 23-24 homicidios por cada 100,000 habitantes (un poco más de 27,000 homicidios). En 2016, la tasa fue de 20 por cada 100 mil (casi 24,000 durante todo el año).

Este 2017 parece que ya dio el salto a la tasa de 25 homicidios por cada 100,000 habitantes. Para dimensionar el número, es como si en un solo año hubiera desaparecido la población completa de Arteaga en Coahuila, de Tapalpa en Jalisco, de Tlalpujahua o Cuitzeo en Michoacán; o en dos años se hubiera desvanecido Valle de Bravo en Estado de México, Jerez en Zacatecas o Pátzcuaro en Michoacán. Y esto es sólo hablando de “homicidios dolosos” y confiando en que, en todo momento y en todas las entidades federativas del país, ninguno de los homicidios culposos (por accidente o negligencia) haya sido doloso en realidad.

tasa_de_homicidios.jpg

Fuente: INEGI

¿Y si agregamos lo que sabemos sobre personas desaparecidas? Este año la organización Data Cívica dio a conocer los nombres que había logrado recopilar de 31,968 personas desaparecidas de las 32,277 de las que se tiene registro desde 2007 hasta julio de 2017. O sea que al día han desaparecido 8.35 personas en México. Pongamos dos puntos de referencia para que se entiendan las dimensiones de ese número: la dictadura argentina y la España franquista, periodos bien conocidos por la desaparición de personas. Pues bien, durante la dictadura argentina la cifra más alta que se suele dar de desaparecidos entre 1975 y 1984 está en 30,000, que nos da una proporción de 8.21 desaparecidos al día. En España, de 1936 a 1975, la cifra suele ser de 143,000, que da 9.78 personas desaparecidas al día.

¿Ya logré hacerles ver el porqué de mi consternación? Pero los hechos no son sólo lo preocupante (y sólo hablé de homicidios y desaparecidos, pero prácticamente toda la incidencia delictiva rompió récords este año), sino también la manera en que estamos reaccionando a ellos, si es que a eso se le puede llamar “reacción”. Lo que yo veo es un silencio y una indiferencia apabullantes. Es como si estuviéramos ya sedados con algún analgésico —emocional, ideológico o del tipo que sea— que nos hace sumirnos más en la pasividad. Es el miedo, por supuesto, y cualquiera que sobrepase los 30 años de edad en México —es mi impresión— tendrá como punto de comparación con qué tanto miedo salía a la calle hace 15 años y cómo es ahora: salimos cada vez con mayor desconfianza.

Y el miedo sólo es el inicio del ciclo vicioso: más miedo, mayor desesperanza, mayor pasividad, mayor individualismo y despreocupación por el prójimo, más desconfianza, más miedo… ¿Cómo cortar el círculo? Supongo que, de entre todas las cosas que sería preciso hacer para lograrlo, una de ellas es tener convicciones.

Uno de los más famosos creadores de convicciones justificadas, Sócrates, discute en un pasaje platónico con un personaje llamado Polo que defiende la idea de que los poderosos tienen el mayor bien posible. Para Polo, no puede haber algo mejor que hacer todo lo que uno quiera y cuando uno quiera. Su justificación es sencilla: hay un placer indudable que surge cuando uno está en esa posición. Sócrates le dice:

“Si en un día de mercado atiborrado tuviera bajo la axila un cuchillo y te dijera: ‘Polo, acabo de conseguir una fuerza y poder maravilloso. Pues cuando me dé la gana que alguna de las personas que ahora ves deba morir de inmediato, morirá quien me parezca. Y cuando me dé la gana que deba romperle la cabeza a alguno de ellos, de inmediato estará rota; o cuando se trate de rasgarle la vestimenta, estará rasgada. Tan gran poder tengo en esta ciudad’, y si entonces no me creyeras y te mostrara el cuchillo, tal vez me dirías al verlo: ‘Así, Sócrates, todos tendrían gran poder, pues de este modo se incendiaría la casa que te diera la gana, y los astilleros de los atenienses, las trirremes y todos los navíos (los públicos y los privados)’. Pero esto no es tener un gran poder, el hacer lo que a uno le parezca, ¿no crees?” (Platón, Gorgias, 469d-e)

Recuerdo que me impresionó mucho cuando leí esto hace ya tiempo. En aquel momento pensé, claro, en nuestra realidad actual, pero últimamente el pasaje me ha venido a la mente con mayor frecuencia. Las cosas no han cambiado de manera significativa hasta la fecha: al final, todos podemos hacer prácticamente cualquier cosa. Siguiendo el argumento de Sócrates, si todos pueden hacer en realidad casi todo, los que se complacen con la idea de tener poder por encima de los demás están viviendo una ficción. Se podría contraargumentar que “tener gran poder” sería no sólo hacer lo que uno quiera, sino también salirse con la suya. Pues bien, si da la casualidad —funesta casualidad— de que uno viva en un medio donde lo que impera es la impunidad —como la Grecia de aquella época, como el México actual—, lo cierto es que prácticamente cualquiera tiene la posibilidad de salirse con la suya. Así que, incluso frente a este contraargumento, Sócrates podría sólo sonreír y lanzar la pregunta: “si tienes lo que todos pueden tener, ¿en qué sentido es un gran poder?”.

Imaginemos que alguien tratara de convencer con el argumento de Sócrates a un sicario actual de México —de esos que tienen sueldo mensual fijo arriba de 10,000 pesos mensuales, según cuentan— de que cambiara su estilo de vida. Supongo que podría responder: “pero qué bien se siente tener huevos y que los demás me tengan miedo. Eso es poder y tu argumento no me lo quita”. El propio Sócrates intuía esa respuesta, así que se vio obligado a plantear lo que sería una de sus ideas más famosas para la historia del pensamiento: la idea de que sólo el que es justo puede ser feliz. Esto es lo que está de fondo en la famosa tesis socrática: “el mayor de los males es cometer injusticia” (Platón, Gorgias, 469b). Su argumento, como tantos otros, se basaba en una analogía: así como el mayor bien para el cuerpo es la salud, así también el mayor bien para la mente o el alma es la felicidad. Y si la salud es carecer de males (como la enfermedad), el alma es feliz cuando carece de males (injusticia, ignorancia). Por eso “cometer una injusticia” sería el mayor mal posible: porque el individuo se empaparía de aquello mismo que imposibilita su salud psíquica. Por eso es preferible ser castigado por una injusticia que uno cometió, que no ser castigado: porque uno “recibe la justicia” junto con la represalia y por lo tanto se restablece esa salud mental. ¿Lograríamos convencer con esto a alguien hoy en día para que deje de cometer crímenes? Lo cierto es que parece dudoso. Las convicciones son sólo puntos de partida en el mejor de los casos. 

La vigilancia ha aumentado con respecto a la Grecia de hace 24 siglos, es cierto, pero por lo menos en México estamos muy lejos del “panóptico” que algún filósofo francés preveía con temor: ese momento en que la justicia estuviera por completo fundamentada en la posibilidad de vigilar —y por lo tanto castigar— todo cuanto ocurriera dentro de su radar. Es decir, para nosotros el ver se ha convertido ya no en la certeza de que habrá una represalia a algún acto sanguinario, sino más bien en la silenciosa constatación de una realidad social pavorosa y asfixiante. Podemos encontrar en la red videos o noticias con asaltos a autobuses, con asesinatos a civiles, a estudiantes, a periodistas o a activistas que buscan a algún familiar desaparecido, o vemos fotos con gente sacando cuerpos y cuerpos de alguna fosa clandestina, y ahora es imposible observar todo esto con la tranquilidad que acarrearía el saber que la visibilidad que el suceso alcanza ayudará a atrapar a los culpables. Esperamos en vano esa tranquilidad: sólo acude el miedo en su lugar.

Es posible, eso sí, que esta “visibilidad” sea sólo aparente. Entre los dos extremos posibles, es decir, entre el enterarse de un caso concreto de asesinato —supongo que ya casi todos tenemos alguna referencia directa: un tío o conocido balaceado, una prima acuchillada, un familiar que desapareció— y el oír los números brutos y abstractos —30,000 asesinados en un año—, parece que no dimensionamos realmente la magnitud del problema. Aquéllos se ven como casos aislados; y éstos son sólo eso: números. El “ver más” parece entonces traducirse en un “entender menos” y tomar más distancia de todo, aislarse cada vez más. Y entonces ocurre que el ciudadano promedio que pretende ganarse la vida con cierta honradez en México está cada vez más disgregado, más atomizado por así decirlo. No hay que reflexionar mucho para darse cuenta de que una de las claves del éxito de los grupos criminales es el sentido de pertenencia a un grupo, que facilita una acción colectiva y organizada. Pero aquel ciudadano promedio, aunque sin duda constituye el grueso de la población, está como solo ante el mundo y sus inclemencias.

¿Qué perspectivas hay para este año entonces? Les apuesto a que batiremos más récords, eso sí.  

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