Sábado, 05 Noviembre 2016 02:07

Tartini, Paganini y las andadas del Diablo

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Mucho se cuenta de las andadas del Diablo, se dice –y es una creencia extendida por todo el mundo- que se puede pactar con él, hacer un contrato y pedirle lo que sea a cambio del alma. ¿Qué de valioso tiene algo para que empeñemos una eternidad? El ilustre Pito Pérez, personaje de José Rubén Romero, decía que al Diablo se le busca con anegación para los más bajos placeres y cuando son recibidos se agradece a Dios y no al mismo Diablo quien nos lo prodigó. El mismo “Fausto” de Wolfgang Goethe habría vendido su alma al demonio por conocimiento y placeres ilimitados aunque ya gozara de fama como erudito y de riquezas considerables. El corazón del hombre no se contenta fácilmente.

Se dice que el violinista y compositor italiano Guiseppe Tartini sólo fue superado en virtuosismo por su compatriota Niccolo Paganini de los mismos oficios. Tartini murió en 1770, Paganini nació en 1782. Me divierte pensar, aunque no haya otro fundamento que mi ocurrencia, que los dos son la misma alma reencarnada. Ellos dos son considerados, en el orden dicho, los mejores violinistas de todos tiempos y las coincidencias van más allá. Ambas historias de vida, sus extrañas personalidades y sus talentos inigualables han sido relacionadas con el Diablo.

Una noche Tartini durmió pensando en una composición, como su avance no le satisfacía se acostó obsesionado en cómo llegar a la perfección. Durante el sueño el Diablo apareció ataviado de manera elegante y le ofreció una pieza que lo haría famoso a cambio de su alma, cuando Tartini despertó anotó lo más que se acordó de las notas musicales y no pudo seguir la totalidad de la pieza, aun así la carrera del compositor despegó de una manera increíble, el Diablo había dejado además un hermoso violín para que tocara la melodía. Algunos relatos hablan que Giuseppe se suicidó tiempo después al no poder tocar la pieza con la misma maestría que el demonio. “La sonata del Diablo” ha sido la mejor composición de Tartini y sin embargo él aceptó que no llegaba a los talones de la interpretación diabólica.

De Paganini, cuya velocidad inconmensurable en la interpretación y cuyos alardes de talento no han sido igualados (por ejemplo tocar el violín prescindiendo de dos o tres cuerdas), se dice que desde los 5 años era un prodigio en el arte del violín, a los 8 tocaba por toda Europa. Existen versiones sobre que fueron sus mismos padres quienes negociaron con el diablo a cambio de ser el mejor, Lucifer había aparecido en sueño a la madre de Niccolo haciéndole la proposición. Otros han dicho que fue el mismo Paganini ya joven quien realizó el trueque. Como quiera que sea, este músico exquisito se negó a recibir los santos oleos en el lecho de muerte ¿coincidencia?

Tanto Tartini como Guiseppe tuvieron finales trágicos, este sin entierro por creencias religiosas, aquel suicida, igualmente penado por la Iglesia. Sus figuras no muy gratas no fueron impedimento para la cercanía de mujeres hermosas, sus vidas al parecer disipadas y su genialidad los hacen parecerse demasiado. El diablo propuso y ellos dispusieron. ¿Tú qué hubieras pedido?

Modificado por última vez en Sábado, 05 Noviembre 2016 16:03
Edson Javier Aguilera Zertuche

Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara, Maestro en Estudios Filosóficos y Licenciado en Filosofía por la Universidad de Guadalajara. Profesor de la Maestría en Derecho, la Maestría en Administración de la Universidad Enrique Díaz de León y de la Licenciatura en Intervención Educativa de la Universidad Pedagógica Nacional. Autor de diversos libros y columnista.