Domingo, 06 Mayo 2018 05:22

Los unicornios literarios y el discurso

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Los unicornios literarios y el discurso

Por: Mario Grana

La actividad de "buscar unicornios" en un objeto es una actividad de "interpretación".

La Interpretación requiere de una base sobre la cual se fundamentará la pertinencia y validez del "unicornio". Es decir: si usted "ve un unicornio" es porque el unicornio está de pie sobre un "arcoíris mágico" y ese arcoíris es la base de su interpretación.

Ahora bien, este arcoíris no adquiere sus cualidades "mágicas" de la nada: necesita un origen, una fuente de poder permisivo, que le relacione directamente con el objeto en que aparece el unicornio. Ésta es la "pertinencia".

La pertinencia (pa´los del Conalep: que pertenece) requiere de una congruencia entre 2 objetos a relación: es decir, una pistola que dispara algo (balas, "rashos" laser, burbujas) es pertinente a un sonido de detonación (explosión de pólvora, sonido de "rasho" laser o burbujeo) ... lo que no sería "pertinente" sería un sonido... digamos de un gemido de una actriz porno.

Aquí es donde la cosa se pone un poco confusa para muchos de ustedes: la validez de la "pertinencia". Sí, usted puede hacer "válido" el sonido del gemido de actriz porno, como "detonación" de una pistola si logra que la pertinencia de estos objetos tenga un antecedente o pre-determinante: es una pistola de juguete de broma.

Sin embargo, en este ejemplo (pistola de broma) la pertinencia y la validez de este arcoíris en que se encuentra el unicornio, está determinado por la congruencia de los objetos en relación (pistola-sonido), al ser una pistola de juguete, el problema sería que la pistola no fuese un juguete, que en realidad sea un fusil que dispara un proyectil pero que dicho sonido sea el de una actriz porno gimiendo. Entonces, el arcoíris en que trota su unicornio se vuelve incoherente (pa´los del Conalep: sin una conexión lógica entre 2 o más cosas) y esto hace que el andar de su unicornio mágico sea errático, infundado, inválido, impertinente... es decir, su interpretación carece de validez.

La interpretación no siempre es un "unicornio mágico" o un "unicornio literario" (término personal), siempre y cuando usted comprenda que su interpretación requiere de información de antecedentes: aquí es donde todo se esclarece: La interpretación es una actividad de un proceso de análisis y por lo tanto de investigación.

La interpretación requiere de una metodología analítica mínima estructural, que categorice los elementos en función del objeto a analizar/interpretar. Toda interpretación genera una hipótesis (pa´los del Conalep: una suposición, es decir suponer una idea o pensamiento como punto de partida de un razonamiento a comprobarse... Suponer significa poner algo sobre otro algo como cierto, ejemplo: "se supone que tú irías por las caguas!" se da/pone por hecho y cierto que el sujeto era el responsable de una acción [ir por las caguas] sobre el hecho de un mandato inexistente: "Te toca ir por las caguas").

La hipótesis generada en la interpretación es el equivalente al arcoíris en que se pasean los unicornios literarios: la hipótesis se funda y construye en elementos pertinentes y por lo tanto válidos en la relación de los objetos y elementos a analizar. Esto significa que la hipótesis no permite una asequibilidad al azar, es decir no se alcanza o logra mezclando otras hipótesis no comprobadas o cuya relación no sea pertinente, verificable, válida. ejemplo:

Si la pistola de juguete, que no es de juguete, tiene un sonido de detonación como el gemido de una actriz porno, necesitamos un antecedente que explique por qué tal sonido de detonación existe: Un unicornio literario buscará la forma de relacionar este sonido con alguna hipótesis de "machismo" impuesto, mientras que una interpretación buscará los antecedentes, dentro de los límites contextuales y estructurales del objeto (lugar en que existe esta pistola, creador de la pistola, funcionamiento de la pistola, etc.) antes de generar una hipótesis fundamentada en "unicornios literarios", es decir: en subjetividades.

En este punto, es conveniente realizar un ejercicio de interpretación contra un ejemplo de “búsqueda de unicornios” en el discurso que utilizado en este texto: “pa´los del Conalep”. El ejercicio no será tan sencillo como encontrar la interpretación al ejemplo de la pistola con sonido de gemido de actriz porno, puesto que el discurso como objeto de estudio implica un cuadro semiótico mucho más amplio (y a veces ambiguo) que una ejemplificación figurativa (pistola – sonido), es decir: el ejemplo puesto es un objeto con dimensiones limitadas en la figuración y simbolismo, mientras que en el discurso estas dimensiones permiten la extra-limitación de sus fronteras.

“Pa´los del Conalep” como discurso intencionado y por lo tanto dentro de un cuadro semiótico implica la existencia de un sentido figurado, así como de un sentido intencionado. Existe un receptor del discurso, esto implica que existe un emisor del discurso. Existe en el receptor una implicación de exclusividad, esto es una significación específica y esto por consecuencia semiótica, otorga una significación específica en el emisor: al dirigirse el discurso a un sector específico de un grupo, el mensaje emitido (discurso) adquiere un significado distinto a un mensaje emitido a un grupo más general, no específico, esto es una significación con un sentido intencionado.

La intencionalidad del discurso no sólo expone la existencia de una “dirección” del mensaje emitido a un receptor específico: emisor -> receptor, sino que en esta “intencionalidad” existe una implicación de relación significativa entre los actores de la comunicación (emisor – receptor), esto es, no sólo existe una dirección sino que en la dirección se encuentra un significado específico, por ejemplo, si usted llega a su trabajo y encuentra un “memo” en su escritorio con el siguiente destinatario: “A quien corresponda” el mensaje, la intencionalidad de éste, emitida a todo el personal carece de esta carga significativa en la “direccionalidad” del mensaje pues se refiere a todos y sin ningún “mensaje” o “significado” alusivo; sin embargo, si encuentra el mismo memo pero con un destinatario específico: “Al personal de limpieza”, la relación entre el emisor – receptor establece un vínculo de significación del cual puede o no ser partícipe y con ello un discurso que pueda o no comprender, si por ejemplo el destinatario es el personal de Recursos Humanos y el mensaje en sí, se construye con terminologías o referencias que no le incumben o no comprende.

De esta forma, se entiende que la intencionalidad de un discurso no sólo determina el sentido u orientación a quién se dirige, sino que crea un vínculo de significación directa entre el emisor y el receptor. Así, “Pa´los del Conelep”, no sólo establece que el discurso se destina, se orienta, se direcciona hacia un receptor específico, sino que establece un vínculo de significación y aquí es donde todo se complica y amplía con justa razón: el discurso figurativo.

Todos comprendieron la significación en el discurso de “Pa´los del Conalep” (como una frase que refiere a aquel que no comprende algo en específico) y esto significa que se sobre-entiende el vínculo significativo entre el emisor y el receptor: la figuración simbólica. No es que el mensaje en realidad haya sido “codificado” específicamente para “los del Conalep” y a la vez, sí se implica que existe dicha “codificación”. Esto es sólo un ejemplo de la figuración simbólica en el discurso cuya eficacia se logra en el colectivo popular de la simbolización: “el Conalep”. El receptor entonces, por logro de este colectivo popular, deja de ser un grupo de personas en específico y se convierte en un “sujeto simbólico”. Pongámoslo en un ejemplo: en estos momentos, el discurso es claro, existe un “yo/emisor” dirigiendo el mensaje hacia un “tú/ustedes/receptor” y es gracias a la existencia y conocimiento popular del sujeto simbólico “los del Conalep” que “usted/receptor” puede establecer inmediatamente el vínculo del sentido figurativo en el discurso del “yo/emisor” hacia el “sujeto/simbólico/receptor”… dicho de forma más sencilla, si este texto fuese a exponerse a un grupo de personas ajenos a este “colectivo popular” mencionado, digamos expuesto, pues, a un grupo de estudiantes extranjeros de Corea, la significación del discurso se permeará al conocimiento popular de este grupo de estudiantes extranjeros y la referencia de este “sujeto simbólico”, si no es explicada, sólo facultará una falla en el discurso y por lo tanto el receptor (estudiantes extranjeros) se verán limitados a la comprensión total del discurso del texto, en específico del “pa´los del Conalep”.

Lo anterior no significa que este grupo de estudiantes puedan comprender que las acotaciones dirigidas a este sujeto simbólico sean una forma de simplificación explicada de la terminología, una forma de guía o anotación al respecto, sin embargo, se verán contrariados y faltos comprensión sobre qué es “Conalep” y qué relación existe entre las acotaciones y aquellos que forman parte del “Conalep”, fracturando así, la intencionalidad y significación del discurso.

Dicho todo lo anterior, analizar el uso de un sujeto simbólico en la estructuración de un sentido figurado del discurso “Pa´los del Conalep” puede sólo lograrse con los antecedentes y la información contextual pertinente: el discurso “Pa´los del Conalep” establece un vínculo figurativo entre el emisor y ambos receptores, el receptor tú/usted/receptor activo y el receptor “pa´los del Conalep” /receptor simbólico-figurativo pasivo.

Analizar, sin embargo, el uso de esta referencia cultural-colectiva en el discurso es fútil una vez entendida la referencia y uso del discurso: establecer un grado de diferencia intelectual entre el emisor y receptor simbólico-figurativo pasivo y diferencia entre el receptor/interpretante activo (tú/usted/receptor) y éste mismo receptor simbólico-figurativo pasivo. Porque sí, lo siento si en este momento tú/usted/receptor/interpretante activo se figura como un ente neutro o ajeno a la implicación significativa (lúdica-peyorativa) del discurso “Pa´los del Conalep” … La verdad es que no lo es. Usted lector es parte de la máquina semiótica de la comunicación que hacen posible el funcionamiento específico de este discurso (“Pa´los del Conalep). Lo anterior no implica que usted sea responsable de la emisión y por lo tanto de la expresión/postulación del significado (lúdico-peyorativo) presente en el discurso, pero como interpretante activo de este discurso usted forma parte del aparato semiótico de la comunicación y no, eso no elude mi responsabilidad en el uso del discurso, ni tampoco lo justifica: esto es, lo que siempre ha sido, un ejemplo del análisis del discurso.

Y de esta forma, es correcto interpretar que el uso del discurso “Pa´los del Conalep”, como forma lúdica-peyorativa para ejemplificar, vagamente, el proceso de la interpretación del discurso, es tan válido como interpretar que todo este texto sostiene un discurso “pedante” o “petulante”. El ejercicio, sin embargo, no concluye aquí, sino en la reflexión sobre si el pertinente uso de un discurso petulante y pedante invalida la información transmitida en el mensaje, en el texto… ¿Si existen incongruencias o fallas teoréticas en este texto, son debido al uso (inadecuado) del discurso?

Mario Grana

2 de Mayo de 1986. Guadalajara, Jalisco. México. Egresado de la carrera de Letras Hispanoamericanas del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH). Profesor de Español como segunda lengua y Gramática del Español. Estudiante de literatura, investigador de Semiótica literaria.